Una familia divina
El dios de la Biblia no se llamaba Yahvé, se llamaba Enlil.
No era el dios de los judíos, sino de las naciones de la Mesopotamia.
Tampoco era el dios "único": tenía una hermana que se llamaba Ki (también conocida como Ninhursag).
Que además de ser su hermana era también su esposa.
Que no solo era su hermana y esposa, sino que también fue concubina del hermanastro de ambos, que se llamaba Enki.
La relación entre Enlil (YAhvé) y Enki no era del todo buena. Enlil era más militarista, enérgico y rápido para el castigo (pueden ver la Biblia si quiere). Enki era más del tipo "bohemio": un gran científico, capaz hasta de curar la muerte, amante además de la poesía y toda forma de cultura. Pero lo que más los dividió no fue esto, sino el hombre.
Enlil odiaba a la humanidad, a la que no había creado él sino su hermanastro con la ayuda de su hermana. Para Enlil, ese "mono mejorado" solo debía dedicarse a trabajar para mantener sus templos y su alto nivel de vida (sí, casi igual). Y le molestaba, y mucho, la forma rápida en que se expandía, reproducía y creaba ciudades, cultura, y hasta algo que parecía "amor propio" a la raza, lo que lo volvía en algunas ocasiones algo rebelde y difícil de explotar.
Ese, Enlil, es el dios que la Biblia llama el "único" y al que se atribuye habernos creado.
A Enki también lo encuentra en la Biblia. En el Génesis, Enki propone que el hombre sea inmortal y sabio, inteligente, culto y, sobre todo (y acá viene el alejamiento con su medio hermano), libre.
Con todo esto, ya podemos decirlo abiertamente: Enki es la serpiente, la famosa serpiente que ama al hombre y lo quiere convertir en un ser igual a los dioses, inteligente, inmortal y libre.
El "pecado original" (la manzana) no fue otro que adorar a un dios distinto al que la Biblia ordenaba: seguir el camino del conocimeinto, el arte, la sabiduría cuando el Dios Yahvé necesitaba esclavos que lo alimentaran y vistieran y adoraran.
La Biblia cambió algunas otras cosas.
No solo Enlil no fue quien nos creó, sino que además todo el tiempo buscaba la forma de eliminarnos a todos.
No por nuestros pecados si no por su soberbia y para poder dormir: le molestaba el ruido que hacíamos y decidió que debía destruirnos para poder dormir en paz (literalmente, así está contado).
Varias veces lo intentó pero siempre Enki nos salvaba de una u otra forma.
Cuando finalmente el buen Enlil-Yahvé envió el diluvio para deshacerse de todos nosotros, no fue él quién salvó a Noé (que tampoco se llamaba Noé, sino Ziusudra) sino Enki, lamentando la suerte que correrían sus criaturas y violando incluso las leyes de los dioses que le habían prohibir salvar otra vez a esa plaga que ya por entonces veníamos siendo.
Un último dato sobre esta malintencionada inversión de roles entre el dios bueno que nos creó y nos ama y el dios malo que nunca nos quiso:
en la misma Biblia dice que estamos siendo gobernados por Satanás (que vendría a ser el "dios malo", la serpiente). Pero según el Génesis, el dios malo era Enki-la serpiente y Enlil-Yahvé era el dios bueno-todo amor, el "único" dios verdadero.
Parece que la Biblia no se ha equivocado ni un punto en todo esto: desde hace 2500 años que el mundo "civilizado" está bajo el dominio hebreo (primero) y cristiano (después): los adoradores de Enlil-Yahvé han regido el mundo desde hace milenios.
Los adoradores del dios malo que ha buscado destruirnos siempre son los que han configurado este mundo de guerras, hambre, miseria y también los más grandes genocidios causados en la historia se han causado en nombre de este dios mientras que los adoradores del buen Enki (aquellos que han comido la manzana) se han dedicado a crear arte, cultura y curar enfermedades (el símbolo de la medicina, que tiene dos serpientes enredadas a una especie de cetro se debe a Enki-la serpiente, también llamado "Ea" que significa el "Señor de la tierra", así que si usted recién se está enterando de todo esto le aviso que llegó tarde).
Quedan para otro día otras cuestiones interesantes como el asunto de cómo la diosa madre Ninhursag fue ridículamente convertida en una simple mortal (después nos quejamos del machismo y ¡vean lo que ha hecho la Biblia con nuestra diosa madre!) y paridora de un dios ni siquiera completo sino mitad humana.
O cómo es que ya en la América precolombina se conocían estas historias y adoraban al dios civilizador y bueno que amaba a los hombres y les enseñaba el arte y la ciencia hasta que el déspota de su medio hermano lo expulsó del mundo al igual que Enlil-Yahvé expulsó a Enki-la serpiente en la otra mitad del mundo.
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