Me hablan, me explican cómo se entra en el Cielo. Pero no como salir del infierno. ¿Acaso lo conocen? ¿Acaso sus manos bajarán hasta el mismo fuego que me consume para ayudarme a levantarme? ¿O solo dirán que de necio quise quedarme en las llamas, ardiendo, para no reconocer que nunca han muerto ni descendido a los infiernos?
Cada llaga será mañana una medalla al coraje en la lucha por cada latido de un corazón que se enfermó de tus ojos.
septiembre 20, 2011
El monstruo miró a Teseo y distinguió en sus ojos a esa muchacha que lo esperaba fuera. Pensó en su propia vida, en su soledad, en su infinito encierro entre infinitos pasillos repetidos. Pensó que él nunca había tenido un amor, un abrazo, una compañera. La envidia le encendió el resentimiento y golpeó al héroe. Pero al verlo en el suelo, con sangre en el rostro volvió a sentir la pena y se dejó vencer. "¿Para qué seguir viviendo?", pensó. Y le regaló la libertad y el amor a ese otro que sí podía tenerlos.
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