septiembre 20, 2011

El monstruo miró a Teseo y distinguió en sus ojos a esa muchacha que lo esperaba fuera. Pensó en su propia vida, en su soledad, en su infinito encierro entre infinitos pasillos repetidos. Pensó que él nunca había tenido un amor, un abrazo, una compañera. La envidia le encendió el resentimiento y golpeó al héroe. Pero al verlo en el suelo, con sangre en el rostro volvió a sentir la pena y se dejó vencer. "¿Para qué seguir viviendo?", pensó. Y le regaló la libertad y el amor a ese otro que sí podía tenerlos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario