octubre 23, 2012
Y ahora a trabajar. No de "escritor". Quizás por eso es que a uno le cueste verse como lo que es y asombrarse cuando alguien se refiere a uno por la profesión que a uno mismo le da vergüenza, a veces por humildad, adjudicarse.
Uno no puede ser feliz ni sentirse plenamente realizado sin ser lo que es.
Ya siglo XXI y todavía los estados no entienden que "trabajo" es igual a "ser". No soy un desocupado que escribe, SOY un escritor, tengo trabajo.
Mientras, las voces del estado nos dicen que crean fuentes de trabajo. Pero en realidad ocupan gente poniéndola a hacer cosas.
Eso ni es trabajo ni dignifica. Trabajo digno es vivir de la vocación, de lo que uno hace y es.
¿Un ingeniero taxista? ¿Un músico quiosquero?
Esto no es cuestión de un gobierno u otro, ni de ideologías políticas ni nada de eso. Acá no hay "culpables": es el concepto de "vida digna" medieval que tenemos todavía y que todavía manejan nuestros estados.
¿Cómo un escritor puede ser un desocupado cuando escribir es algo tan infinito? ¿No hay nada que pueda escribirse acaso?
¿Se nos gastó el abecedario? ¿El diccionario? ¿Cómo puede alguien que escribe no tener nada qué escribir? ¿Cómo un escritor puede ser un desocupado?
Pero no soy un desocupado, un hombre sin trabajo: SOY un escritor, trabajo jamás me falta. Me falta un sueldo, un ingreso directamente asociado con lo que hago y soy.
Mientras haya una historia que contar, un sentimiento que expresar, tendré trabajo. Lo que nunca tendré es la dignidad de ser lo que soy mientras sigamos creyendo que trabajo es cualquier cosa que uno haga por dinero. Para el que hace lo que le digan por dinero existe un término: mercenario. El trabajador es quien hace lo que es y vive de ello.
A los gobiernos, por favor, recomiendo que tomen nota.
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