enero 03, 2014

Carita de buena


Me dice el Flaco entre mate y mate:

Y la tipa te mira con esa carita de buena que vos no sabés si creerle o no porque recién la conociste hace unos días y no sabés casi nada de ella pero vos le creés porque tiene esa carita de buena, porque por ahí la mina estuvo toda la mañana descuartizando a un ex-novio que la dejó, o al perro del vecino porque no dejaba de ladrar....y metió todos los pedacitos del novio o del perro en una bolsa de basura para que nadie los encuentre pero a la tarde la tenés ahi, mirándote con la inocencia de un cachorrito recién nacido, con esa carita de nena buena, esos ojitos de "no mataría ni una mosca" y casi naturalmente, como un movimiento instintivo le mirás los tobillos a ver con qué la tienen atada a la tierra porque jurarías que en cualquier momento la mina va a sacar unas alas enormes y blancas de no sé dónde y se te va a volar y no sabés, ahí mientras la mirás pensando en nada, porque te tiene estúpido, si ayudarla a volverse al cielo o aprovechar antes que se te vuele para besarla.



(fragmento del cuento ""Chiquita, buena y con vestido floreado")
Vestido floreado



"Y era que la había conocido, 
con su nombre que flotaba, 
con su pequeño vestido..."
(S. Rodríguez, "Caballo místico")


Que había muerto atropellado por un vestido floreado (creía que floreado, los hombres no miramos esas cosas). Cuando le pregunté si me estaba jodiendo me juró que no.
"Era así", me dijo con el brazo extendido y la palma de la mano para abajo, queriéndome decir que ella era así de alta (o de bajita). Yo no la vi venir, venía hojeando un libro de poesía que había conseguido en oferta, una porquería, una de esas antologías de poetas del sur del este de la provincia tal o cual y ella venía de frente y no la vi, hasta que la vi. 
En este punto se quedó callado. Repasando un recuerdo que tenía bien fresquito y no porque necesitara hacer memoria, sino porque lo disfrutaba.
En vano intenté que me explicara eso de morir atropellado por una mujercita de no más de un metro cincuenta y con vestido floreado (la verdad, me parece imposible, no por el Flaco, justamente, que no es difícil de atropellar, si hasta el viento a veces parece que lo va a tirar al piso, pero...)
No logré nada más que un "morí de amor, atropellado por ese vestidito floreado que flotaba como un perfume".
-¿Y tu mujer? -le pregunté tratando de bajarlo un poco de la nube.
-¡¿Quién?! 
-Ah sí- dijo, aterrizando despacito -la bruja me debe estar esperando con la cena. 
Y agarró la campera y empezó a abrigarse para irse. De a poco le volvía la sonrisa. No quise preguntar más, la "Bruja", como él le dice a la esposa, es una buena mina, y una amiga no solo por ser la mujer del flaco, sino una buena amiga en sí misma.
-Dale, andá derechito para la cueva que la Bruja te debe estar esperando preocupada, que ya es tarde.
-¿Sabés qué?- me preguntó ya en la puerta, con la sonrisa un poco hecha mierda -Me da bronca que la vida sea así. Yo con la Bruja estoy perfecto, no necesito nada, es una mina muchísimo mejor de lo que merecemos yo, vos o cualquiera. Pero un día te pasa un vestidito floreado así, como flotando, como un cachetazo que te afloja una muela y de pronto la vida es esta mierda de querer estar en dos lugares a la vez.

(fragmento del cuento ""Chiquita, buena y con vestido floreado")