El amor es el hilo y el laberinto. Lo que no sabe uno es que la única forma de salir es desandando el amor o, lo que es lo mismo, andando el desamor. Porque alguna vez se aprende que el universo es un complejo sistema de laberintos unidos por sus entradas y salidas: no se sale nunca de un laberinto sin entrar en otro. Y es esto, justamente, lo más terrible del amor.