junio 02, 2011

El arte por el arte me resulta demasiado inexpresivo, demasiado frío.
De poder elegir no ser yo, sería otro. Uno cualquiera. Eso si, me gustaría parecerme a mi.
Treguas:

Beethoven, Sinfonia Nº9;
Mozart, Misa de Requiem.

En noche de tormentas y vientos fuertes. En la calle, con el volumen de los auriculares al máximo.
El Cielo se abre. Por unos cuantos minutos Dios está al alcance de la mano. Tan cerca que uno podría finalmente vengarse.
Mirar bien al cruzar la calle.
Evitar las distracciones infantiles y el mundo estará bien jodido para tocarle el culo.

El regreso a la realidad es practicamente insoportable. Sopórtelo como pueda.
Cada vez que sea posible repita los pasos anteriores.
Viva como pueda, siempre tendremos nuestras treguas.
Soy la sombra de un hombre que se cree poeta.
Me nombró en ciento setenta versos y en una rima iluminada
me despertó la vida.
Ahora vivo aquí.
Hasta que se apague la luz.

Una sombra en pena
tratando de alcanzar la luz
para apagarla y descansar al fin.

Aquí las distancias se miden en años sombra y el universo
desaparece en agujeros blancos en los que nunca entra la luz.