La Democracia es la forma de gobierno creada por una sociedad de pequeñas ciudades independientes en los que solo una minoría tomaba las decisiones. En cualquier ágora griego había menos hombres involucrados en las discusiones que en cualquier parlamento actual. Sin embargo, la democracia ha dejado de ser funcional a las grandes conglomeraciones de la actualidad.Cuando en la Argentina, solamente, la "minoría" subyugada a la voluntad de la mayoría alcanza los 15 millones de personas deberíamos entender que la Democracia ha caducado al perder su efectividad.Si entre cinco personas deciden democráticamente algo, el máximo posible de disconformes será tres personas, pero en un país con 40 millones de habitantes, 19 millones de personas, aun unidas y de acuerdo entre si, no tienen voz ni voto frente a las 21 millones de personas restantes.Esto ha llevado invariablemente a que la política más exitosa no sea la que une a pequeñas minorías sino la que disuelve grandes mayorías. El éxito en política pasa por evitar que entre un gran porcentaje de ciudadanos se logren acuerdos para así, con el simple apoyo de una minoría, lograr el triunfo.Quien mejor divida a la oposición, más posibilidades de ganar tiene con porcentajes cada vez más escasos y vergonzosos de aceptación. Esta concepción de la política es puramente económica. En Latinoamerica, esta falencia de la democracia es cada vez más evidente: son cada vez más las naciones dividas por porcentajes más justos y equilibrados en las elecciones. Es hora de pedir a los intelectuales, pensadores y filósofos de nuestra época y de nuestra tierra, nuevas soluciones a un sistema de gobierno caduco y obsoleto.
Un nuevo sistema político que no sea, simplemente, una nueva forma de tiranía.