diciembre 02, 2011

No creo en espíritus y no me importa cuántos de ellos vuelvan de la muerte a intentar convencerme.
"¡Cuidado con el alma!" rezaba el cartel. En aquella casa no tendrían perro, pero si las prioridades muy claras.
Sus uñas encontraron tierra. Rascaron, con desesperación, hasta alcanzar ese poco de aire que alcanzara para advertirles que estaba vivo.