mayo 26, 2011
La utopía se desangra lentamente por la herida abierta de las miradas vacias de los niños desnutridos, en los sueños de destrucción masiva. El ocaso es un símbolo constante del avatar humano. No hay tiempo ni habrá espacio para nuevas revoluciones. Hemos gastado el crédito vital de nuestra existencia en minerales de piedra. El sol se extingue y nos lleva a la tumba última de la razon y el sentimiento. El ave humano despertará y no dudará esta vez de entonar el requiem por la humanidad. Moriremos ahogados en nuestra propia saliva. No valdrá de nada esconderse: el exterminio será implacable. Hemos fracasado en nuestra simple tarea de ser seres vivos. Antes que llevemos nuestra destrucción más alla de las fronteras celestes, quienes nos crearon volverán a destruirnos en un suspiro. Nos hemos merecido la muerte. Recibámosla con la digindad que corresponde.
mayo 20, 2011
Ahora España mira para este lado del charco con carita de cachorro abandonado. Se sienten pobres, o algo. Les duele algo y se quejan. ¿Por qué no juntamos todos los espejitos de colores que nos metieron estos cinco siglos y se los mandamos para ver qué hacen ellos con eso?
Las riquezas que España se llevó de América fue destinada a mantener a una de las naciones más pobres y miserables del mundo: ellos mismos. Con nuestro oro pagaban los empréstitos bancarios de las potencias anglosajonas. Empréstitos que mantenían a la nación de las castas más ostentosas y con menos nobleza del mundo, al clero de los tesoros, más rico aún que el mismo Vaticano, y a toda clase de mendigos, vagos, y aventureros que se hicieron la América en América.Con los intereses que pagaron financiaron la misma revolución industrial que nos dejó fuera del mundo. Ahora que ellos están fuera nos miran como pidiendo un plato de comida.
El oro que terminó sangrando España por esos empréstitos fue el mismo que los primeros prestamistas ingleses y holandeses nos prestaron allá por el comienzo de nuestra Nación. Deuda externa le decimos al oro que se llevaron con la espada y nos devolvieron con usura.
Ahora que España pierde contra economías más firmes, los españoles ya no quieren jugar el juego de la conquista. La balsa de piedra que Saramago imaginó hace algunos años, hace agua. Por todos lados. Las venas abiertas de américa Latina salpicaron al fin al que clavó el puñal. Las manchas rojas en las camisas españolas delatan el crimen y al culpable.
Cuando España se quede sola, ¿podrán mirarse al espejo y verse realmente como son? ¿tendrán al fin la grandeza que tanto fingieron?
Con el sabio y buen Don Miguel de Unamuno, hoy puedo decir, más que nunca, me duele España.
Las riquezas que España se llevó de América fue destinada a mantener a una de las naciones más pobres y miserables del mundo: ellos mismos. Con nuestro oro pagaban los empréstitos bancarios de las potencias anglosajonas. Empréstitos que mantenían a la nación de las castas más ostentosas y con menos nobleza del mundo, al clero de los tesoros, más rico aún que el mismo Vaticano, y a toda clase de mendigos, vagos, y aventureros que se hicieron la América en América.Con los intereses que pagaron financiaron la misma revolución industrial que nos dejó fuera del mundo. Ahora que ellos están fuera nos miran como pidiendo un plato de comida.
El oro que terminó sangrando España por esos empréstitos fue el mismo que los primeros prestamistas ingleses y holandeses nos prestaron allá por el comienzo de nuestra Nación. Deuda externa le decimos al oro que se llevaron con la espada y nos devolvieron con usura.
Ahora que España pierde contra economías más firmes, los españoles ya no quieren jugar el juego de la conquista. La balsa de piedra que Saramago imaginó hace algunos años, hace agua. Por todos lados. Las venas abiertas de américa Latina salpicaron al fin al que clavó el puñal. Las manchas rojas en las camisas españolas delatan el crimen y al culpable.
Cuando España se quede sola, ¿podrán mirarse al espejo y verse realmente como son? ¿tendrán al fin la grandeza que tanto fingieron?
Con el sabio y buen Don Miguel de Unamuno, hoy puedo decir, más que nunca, me duele España.
mayo 08, 2011
mayo 03, 2011
La Democracia es la forma de gobierno creada por una sociedad de pequeñas ciudades independientes en los que solo una minoría tomaba las decisiones. En cualquier ágora griego había menos hombres involucrados en las discusiones que en cualquier parlamento actual. Sin embargo, la democracia ha dejado de ser funcional a las grandes conglomeraciones de la actualidad.Cuando en la Argentina, solamente, la "minoría" subyugada a la voluntad de la mayoría alcanza los 15 millones de personas deberíamos entender que la Democracia ha caducado al perder su efectividad.Si entre cinco personas deciden democráticamente algo, el máximo posible de disconformes será tres personas, pero en un país con 40 millones de habitantes, 19 millones de personas, aun unidas y de acuerdo entre si, no tienen voz ni voto frente a las 21 millones de personas restantes.Esto ha llevado invariablemente a que la política más exitosa no sea la que une a pequeñas minorías sino la que disuelve grandes mayorías. El éxito en política pasa por evitar que entre un gran porcentaje de ciudadanos se logren acuerdos para así, con el simple apoyo de una minoría, lograr el triunfo.Quien mejor divida a la oposición, más posibilidades de ganar tiene con porcentajes cada vez más escasos y vergonzosos de aceptación. Esta concepción de la política es puramente económica. En Latinoamerica, esta falencia de la democracia es cada vez más evidente: son cada vez más las naciones dividas por porcentajes más justos y equilibrados en las elecciones. Es hora de pedir a los intelectuales, pensadores y filósofos de nuestra época y de nuestra tierra, nuevas soluciones a un sistema de gobierno caduco y obsoleto.
Un nuevo sistema político que no sea, simplemente, una nueva forma de tiranía.
Un nuevo sistema político que no sea, simplemente, una nueva forma de tiranía.
mayo 01, 2011
No estaba del todo vivo ni del todo muerto. Apenas arrastraba una sombra famélica por las aceras rotas de la gran ciudad. Caminaba por andar y nada más. En casi ningún lado lo esperaban, no como andaba esperando que lo esperaran. Para las tres de la mañana se había hartado del mundo y de la bebida, de las putas que lo rodeaban sin tener nada que ofrecerle. Cuarto o quinto bar, daba lo mismo. Nunca era el primero y parecía que nunca fuera el ultimo. Ni lo pensó: caminó derecho al puente con la dignidad del que decidió matarse. Y se tiró.
El río le lavó las ropas y el cuerpo apareció hinchado en una orilla a 20km de allí cinco días después.Lleno de gusanos. Lo encontraron dos nenes que andaban cazando bichos. Finalmente, cuando ya no importaba, lo encontró alguien que lo andaba buscando.
El río le lavó las ropas y el cuerpo apareció hinchado en una orilla a 20km de allí cinco días después.Lleno de gusanos. Lo encontraron dos nenes que andaban cazando bichos. Finalmente, cuando ya no importaba, lo encontró alguien que lo andaba buscando.
Los hombres que llegaron de Europa eran la escoria. Buscaban, más que riquezas, el lugar que esas riquezas les daría. Despreciaban a la madre tierra más que a este continente inhóspito que los enfermaba y mataba lentamente. Renegaron de su origen, de su cuna. Se reinventaron, resguardados por un océano infinito. Pero se hicieron lugar con la espada. Necesitaban el oro y la tierra para ser lo que no habían sido en la desgastada Europa. Y los que habían renegado de su origen asesinaron y violaron. Dieron muerte y vida casi simultaneamente.
Hoy somos los hijos de esa escoria. Los que no tenemos abuelos ni en Europa ni en América, los huérfanos de la historia: los Americanos.
Hoy somos los hijos de esa escoria. Los que no tenemos abuelos ni en Europa ni en América, los huérfanos de la historia: los Americanos.
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