La hipocresía encuentra rápido su excusa
Ocurrió en cierta ocasión, que cuando volvía a su casa del trabajo, un hombre notó en el suelo algo que parecía un billete de cien pesos. El hombre se agachó como si fuera a recogerlo y, viéndolo de más cerca, se dijo:
─Ciertamente mis ojos no me engañaron: alguien ha perdido un billete de cien pesos cuando pasó por aquí. Seguramente quien lo perdió pronto descubrirá su pérdida y comenzará a desandar el camino buscando dónde pudo haberlo perdido. Así que mejor lo dejo ahí mismo. ¡Levantarlo o moverlo de algún modo que le impida encontrarlo sería lo mismo que robarle!─ pensó horrizado. ─¿O acaso podría justificar por mi desconocimiento de esa persona o por su desconocimiento hacia mí el hacerle algún tipo de daño? ¿Acaso entrar a robarle en su propia casa cuidando que nadie me vea no sería igualmente un crímen?
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