El amor, como la distancia, embellece a las personas. Hace que los perros que ladran al paso de los caballos parezcan Sanchos y que los Sanchos parezcan Quijotes.
El amor nos da un lugar de héroes. Nos eleva y espera en silencio que sepamos ocupar ese lugar que nos da.
Felices, pienso, aquellos que tienen el valor de aceptar el desafío que implica ser amado.
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