septiembre 23, 2013

Variaciones sobre un mismo tema (tema I)

Primera variación:
Los escalones crujieron de a uno a la vez, con una pausa entre uno y otro, como si necesitaran ese segundo para respirar; entonces el hombre levantaba el otro pie y lo apoyaba sobre el siguiente escalón. Lentamente, tratando de hacer el menor ruido posible. Ese segundo le permitía apreciar como nunca antes los vitrales en la pared a la altura del descanso: grandes ángeles, de largas alas en punta, cortaban con espadas de fuego la cabeza de los caídos.Dios observaba, sin tomar parte, desde una nube muy por encima de los que luchaban.
─Así es la vida ─ pensó ─ Dios arriba, lejos, disfrutando de nuestros dolores y nuestras luchas.
El ruido de un trueno lo devolvió a la realidad. Levantó el otro pie y notó que la madera del descanso de la escalera no crujía.
─Buena señal─pensó.
Pero ni bien apoyó un pie en el primer escalón del último tramo el crujido volvió, con la fuerza del contraste con el silencio que lo precedió.
El hombre renegó de su pensamiento anterior.
─Si así tiene que ser, que así sea.
Decidido como estaba a vengarse aspiró con fuerza, como si él también necesitara ese segundo para respirar, y completó los últimos peldaños ya sin preocuparse por el ruido.
En la habitación ─que había sido su habitación─ la encontró, como esperaba, en los brazos desnudos de se hombre que un mes antes lo había quitado del medio con tres disparos.


Segunda variación:
La niña, con sus ojos claros y su ropa sucia de tierra, señaló desde el estrado al hombre que la había asesinado.


Tercera variación:
─¡Abuelo! ─gritaron los dos niños contentos por la visita.
Desde la cocina la madre echó una mirada de disgusto sin decir nada, tratando de aguantar aquello.
El abuelo los abrazo y les revolvió un poco el pelo mientras les preguntaba cosas de la escuela y de cómo estaban pasando el fin de semana largo. Después los soltó y comenzó a enseñarle juegos nuevos que pronto los chicos entendieron y comenzaron a jugar.
Pasado un rato, la madre apareció en la sala y envió los chicos afuera a que fueran a jugar al sol que tenía que hablar con el abuelo.
─Te pedí que no volvieras, papá ─ comenzó la madre ─. A todos nos gustaría que las cosas no fueran como son y ya bastante difícil fue explicarle a los chicos lo del accidente. ¿Sabés lo que es tener que explicar en la escuela que los chicos no hablan en serio cuando dicen que estuvieron jugando contigo? Ya estoy harta de inventar excusas, que ellos creen que todavía estás con nosotros, que son chicos y que no entienden que los muertos se van para siempre. ¿Sabés que me preguntaron anoche mientras los acostaba? Querían que les cuente cómo hacés para bajar del cielo y llegar hasta acá y si alguna vez vas a llevarlos con vos con cuando te vayas.


Cuarta variación:
Con el último aliento llegó hasta los pies de la cama que su viuda compartía con su amante. Y allí cayeron sus huesos como una maldición.

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