Un día decidió que sería él mismo su propio reloj. A cada vuelta completa de su sangre por todo su sistema de venas y arterias le daría un nombre que reemplazaría a los minutos.
Porque el tiempo es interno, pensaba, propio.
─Mi tiempo es humano y ningún artilugio mecánico me dirá cuándo es el momento de nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario