junio 04, 2012

Sirvió la mesa para dos, como todas las noches. Dos platos, dos juegos de cubiertos, dos servilletas. Una botella de vino tinto, dos copas. Llenó los dos platos de sopa, recordó que había olvidado el salero, lo buscó y lo acomodó en un punto equidistante a los dos platos, como un gesto de cortesía.
Cenó solo, como todas la noches.

1 comentario:

  1. Descarnado, sórdido... me encanta.
    No es lo mismo estar solo que estar sin 'esa' persona: y este cuento es una cruda imagen de lo que significa.
    ¡Enhorabuena!

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