Estaba sitiado. Poco y nada le llegaba del exterior. Apenas algún consejo inútil, la visita de algún amigo, la voz de una madre impotente. Había noches en que ni el aire tan necesario le entraba al cuerpo, se ahogaba, se apretaba en posición fetal, a veces llegaba a temblar de frío. Ya no comía, encendía un cigarrillo tras otro sin contarlos.
La extrañaba, demasiado.
me gustaría pensar que entre tus poderes de poeta puedes ver a traves de los mapas y saber distinguir a quienes extrañan de esa manera y escribir una lista de nombres....
ResponderEliminary despues yo leyera esto, esperando ilusionada que entre esa lista esté su nombre y contemplarlo con ojos vidriosos y sonreir un poco por que él también me extraña de esa manera en la que extrañan quienes de verdad aman..
pero, no, ni tú tienes super poderes de poeta,
ni él ama de verdad, ni me extraña
y nadamás estoy yo aquí escribiendo después de haber leído una entrada si esa lista de nombres imposible.
Todos extrañamos un poco a alguien o algo, a uno mismo en ciertas ocasiones...el superpoder ese de distinguir a quienes extrañan es facil, solo hay que mirar los ojos. Quizás, tu peudas decirle a él que lo extrañas, y ver su reacción. A veces uno extraña pero no se anima a decirlo hasta que lo dice la otra persona.
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