mayo 31, 2012

La terrible epidemia de mediocridad que azotó al país tenía un foco de infección claro: el Gobierno.
En un acto de heroica resignación la abandonó: ella era demasiado para él.
La vidente, mientras caminaba con la vista puesta en el futuro, no vió aquel auto que doblaba la esquina a toda velocidad, en el presente.

¿Qué has hecho, Monarca, con la Corona sobre tus sienes?
Has golpeado con tu cetro a quién mantiene
tu boca y tu estómago,
tus lujos, tus mujeres, tu castillo,
tus pequeños paraísos inventados.
Tejes y destejes a tu gusto con un poder prestado
contra quienes te lo han confiado.
¿Eres amo y señor de todos tus esclavos?
¿Acaso has olvidado que también ellos son humanos?
¿Qué has hecho, Dictador, con tus poderes?
Más cadenas arrastran el hambre que has creado
y los fantasmas que ha parido tu deshonra.
¿Qué has hecho de todos los discursos pronunciados?
Todo has olvidado y también
que el hombre es libre y las cadenas
más enervan que sujetan.
¿Qué harás, Señor, cuando desnudo vayas
mendigando por las calles
que tan seguro de ti mismo gobernabas?

mayo 10, 2012


Silencio, alma,
que escucha el enemigo.
Silencio,
deja que se duerma.
Déjalo que sueñe
que el silencio es miedo,
déjalo, alma,
que sueñe y se conforme
con soñarse una corona.
Espera que estará
pronto a sus puertas
alguien más:
alistadas todas
las palabras silenciadas
creándole el mismo miedo
que soñó a los ignorados.
Silencio, alma,
que escucha el enemigo
y aún no sabe
que el pueblo no hace amigos
cuando tiene hambre.


Estaba sitiado. Poco y nada le llegaba del exterior. Apenas algún consejo inútil, la visita de algún amigo, la voz de una madre impotente. Había noches en que ni el aire tan necesario le entraba al cuerpo, se ahogaba, se apretaba en posición fetal, a veces llegaba a temblar de frío. Ya no comía, encendía un cigarrillo tras otro sin contarlos.
La extrañaba, demasiado.

mayo 06, 2012


Domingo, 9 de la mañana. Escupo el primer mate del día. Desde la computadora encendida, la voz de una gallega que imagino  de ojos marrones y pelo castaño ─no sé por qué─ me informa, con voz satisfecha, que la base de datos del antivirus se ha actualizado.
Y esos primeros mates, esos de la espumita, van sacando los conejos ─que siempre son recuerdo eterno del buen Julio─ de la garganta. Serrat no hace otra cosa que pensar en ti. Yo, a veces, tampoco. Y esa tos que me entra al despertarme...
Afuera ha llovido, o llueve, todavía no lo decido, y no tengo prisa por hacerlo. El segundo cigarrillo ya no trae el ejército de muertes y pestes de ese primero fumado en la cama antes de despertar siquiera. Pero es otoño y ya empieza a quejarse el pecho a veces de que no lo cuido.
Y entre tu yo la soledad....y un manojillo de escarchas, querido Nano.
Todo se ve distinto un domingo por la mañana. Escribiendo esas primeras líneas, con los primeros mates. El gato aburriéndose a mi lado ya empieza a cabecear medio dormido.
En unos minutos el mundo empezará también a despertar dentro mio y ya no seremos los mismos ni el día, ni yo, ni estas líneas en apariencia inofensivas pero que guardan dentro, como aquel caballo en las puertas de Ilion, ejércitos apostados contra la puta vida que nos pasa por encima.
Relájese, tómese un mate. Para ser los mismos de todos los días, malgastando el tiempo en cosas que no son importantes, tenemos toda la vida.

mayo 01, 2012


Se metió un par de buenos consejos en el culo y la besó, sabiendo que para pagar los errores siempre tendría tiempo.