El hombre está acostado. Desde su perspectiva, ve sus pies allá, al otro extremo de su cuerpo y se siente largo, siente la extensión de su cuerpo de manera sobrenatural. Entonces ella se recuesta a su lado, y los pies se tocan, las rodillas se tocan, y así, hasta tocarse las bocas. Y el hombre que se sentía sobrenaturalmente largo es, apenas, tan largo como la mujer que duerme a su lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario