junio 27, 2012


Se habla de un día histórico: por primera vez, en décadas, la izquierda y los trabajadores se reunieron en la Plaza de Mayo. Se habla de una "fiesta", de un acto en paz. Se habla...y se sigue hablando.
La Presidente Cristina Fernández, desde San Juan, confirmó lo que todos sabíamos desde hace rato: quiere la chancha, los veinte, y la fábrica de hacer chorizos.
Siempre desde lo más lejos posible de la realidad. Irónicamente, hoy la Presidente de algunos argentinos se acordó del interior. Y se fue bien lejos de donde debía estar, al otro extremo, a una de las provincias símbolo del Menemismo, del Duhaldismo, y de todos los nombres que el peronismo puso al peronismo para que no se ensucie el peronismo. Pero lejos, muy lejos de donde se requería su atención.
Del otro lado (no, no del lado de la cordillera, esta vez "del otro lado" fue Buenos Aires) los "otros". Los otros peronistas. Los que nunca se mancharon de alguna forma que uno, que no es peronista, no termina de entender.
De un lado y del otro el mensaje fue el mismo: "no hay competencia", "esto no es un River-Boca", y demás boludeces políticamente correctas. Ni Cristina quiere a Moyano de enemigo ni Moyano quiere quedarse sin la torta. Entonces, todos en paz, todos amigos de los amigos y lo que era un paro y acto en repudio al gobierno resultó una fiesta y una celebración de la democracia.
Es nuestra primavera, nuestro tiempo de tibiezas, de tonos pasteles. Es nuestro tiempo de una democracia ficticia y una oposición oficialista. De puro cuento.
Hoy somos lo que merecemos: nada. Vaciamos las instituciones. Durante décadas no nos alcanzó con que cualquier ladrón, corrupto, narco, asesino o lo que fuera, no solo caminara libre por las calles sino que además los votamos. Les dimos el poder. Y los dejamos ahí, sentados y felices con sus negocios.
¿Y aquello de "que se vayan todos"? ¿Cuándo decidimos que habría excepciones? ¿Quién decidió que los corruptos que negociaron con la dictadura para secuestrar y asesinar a los compañeros que no negociaban, que se robaron todo loq ue iban dejando los desaparecidos y que se acomodaron en el pdoer por el uso de técnicas mafiosas se quedaran y fueran gobierno?
¿Quién decidió que teníamos que ser este país de mierda?

Nadie va a levantar la mano, ya lo sé. Si al menos se hubieran quedado con una parte de la torta, quizás si, pero la vergüenza de haber vendido un país sin quedarse ni un pedacito en el reparto debe ser grande.

Pronóstico reservado para el futuro. Lo más que podemos esperar es algo más de tibieza, de discursos sin contenido, de amigos que se acercan y se distancian según convenga, de funcionarios que van a seguir haciendo su veranito sin una mínima mueca de justicia. Y no, si esperabas que este "distanciamiento" entre el gobierno y la CGT fuera el punto de partida de algo...poné el agua y lloremos juntos. Entre peronistas no se van a pisar la manguera. Tenía razón el General cuando dijo aquello de "para un peronista..."

Si todavía queda algún inocente esperando que alguien diga BASTA de una buena vez a este gobierno criminal y corrupto sostenido por medios mafiosos solo le diré esto:
¿Oposición? No, gracias, recién tiramos una.

Hoy, más que nunca, querido Miguel, necesitamos huevos. En la Argentina hacen falta huevos. Desde hace más de 30 años...

http://www.youtube.com/watch?v=uuYCftRnzAo


No hay comentarios:

Publicar un comentario