El día empezó marcado por la especulación, la preocupación por qué iba a pasar con el dólar debido a las últimas medidas del gobierno. La mayoría habla de eso, y solamente de eso. Dólares por acá dólares por allá. Que no se pueden comprar, que sí pero hay que justificar la compra y no sé cuántas pavadas más.
Mientras tanto, fuera de los círculos de los Grandes Economistas (esa especie de Dioses modernos) camina por la calle un grupo de gente con los auriculares a todo volúmen, hacia la casa de algún amigo a tomar mate, de algun novio o novia.
El mundo de los Grandes Señoritos, esos animales licenciados en ciencias NO humanas, especialistas en no contar nada (al fin y al cabo, los números siempre serán esclavos de los celos que sienten por las letras, que pueden CONTAR verdades) se termina de a poco.
Un día, el Sr. Contador de Números despertará y, al asomarse a la ventana de su casa, verá la calle llena de cronopios bailando y jugando con mangueras de colores.
Se les termina el tiempo, Grandes Señoritos, ¡aprendan las letras porque los números ya no nos importan!
Ansiosa espero ese gran día!!!
ResponderEliminarYo también, le aseguro que yo también!
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