El amor es una estupidez, dijo ella. Él se rió. A vos porque no te ama nadie, le retrucó. Ella lo miró serio pero enseguida se dijo que no iba a dejarlo ganar. Vos me amás, yo lo sé, dijo ella desafiante.
Él acusó el golpe. Hablaba dormido, no cuenta eso, se defendió.
Por la ventana empezaban a colarse unos raquíticos gusanos de luz, que no alcanzaban ni para una esperanza. Ella brillaba en la camisa blanca que era de él y él cruzaba y descruzaba las piernas desnudo buscando provocarla.
Ella se rió de verdad, con demasiada honestidad. Ni lo pienses, le dijo, vos no me amás, y se rió todavía más de la cara de fastidio de él porque se iba a quedar con las ganas.
¿Sabés una cosa? preguntó ella sin esperar respuesta, vos y yo somos parecidos pero diferentes. Parecidos porque los dos corremos para escaparnos, pero diferentes porque escapamos de cosas diferentes. Vos escapás de la soledad, a mi me gusta la soledad.
¿Y de qué escapás vos? preguntó él sin prestar demasiada atención.
De tipos como vos, respondió ella con su sonrisa de haber ganado. Cuando vos ya no puedas vivir sin mi yo ya no podré vivir con vos.
diciembre 13, 2013
diciembre 11, 2013
Desde hace años, la política ha tomado rumbos verdaderamente inhumanos y antidemocráticos con el único pretexto de adecuarse a los cambios que la globalización ha generado en nuestro mundo.
El avance desmedido y sin control de las empresas multinacionales y los grandes capitales financieros (los mismos que han llevado a la quiebra a media Unión Europea) ha llevado al autoproclamamiento como soberano del mundo a estos intereses corporativistas y multinacionales en contra de la soberanía individual de cada una de las naciones del mundo.
Este nuevo gobierno mundial de las empresas y los especuladores financieros exige, para su supervivencia y libre albedrio, la aniquiliación absoluta de cualquier fuerza moral o política que pueda significar un freno a sus ambiciones desproporcionadas y contrarias al sentir de los pueblos que, cada vez más, van siendo marginados en la toma de decisiones de sus propios asuntos.
Empresas petroleras deciden qué es legal y qué no en cada país de acuerdo a sus propios intereses, poniendo a cada nación al borde de una crisis energética u obligando a pagar a cada país por sus propios recursos, principio que constituyó los fundamentos del imperialismo y el colonialismo que la historia afirma haber dejado atrás.
La co-existencia entre el gobierno mundial de los capitales y los gobiernos nacionales, soberanos e independientes ha llegado a su fin hace tiempo: el Capital exige la adecuación de las naciones del mundo y de sus administraciones para poner fin a cualquier obstáculo que impida el triunfo de las empresas por sobre los gobiernos, del dinero por sobre los hombres.
La pobreza y la marginalidad en crecimiento constante poco importa si es reflejo de un crecimiento desmedido de los dividendos que los pueblos les brindan mansamente aceptando la explotación de sus individuos.
Hace ya varias décadas que en Latinoamérica han iniciado la trasformación de la política en una mera administración financiera y empresarial. Hace años que han convertido ─o al menos intentado─ reemplazar a la política por la administración empresarial con el claro fin de convertir a paises enteros en sus propias sucursales.
El cambio continúa siendo desfavorable a los pueblos: cada día son menos los gobernantes y más los gerentes de paises o ciudades colocados por manos invisibles a través de los medios y las empresas que buscan aumentar sus ganancias sin importar el altísimo costo de vidas humanas sacrificadas al Dios Dinero.
En muchos paises de nuestra Latinoamérica esto ya ha sido llevado acabo con total éxito: administradores especialistas en ciencias económicas y rebajados a meros administradores de sucursales más que en política y liderazgo ya ocupan los puestos de poder de media Latinoamérica si no más.
Está en el pueblo, en cada uno de los pueblos, la responsabilidad de revertir esta trasformación: expulsar definitivamente a los gerentes-empleados que las empresas multinaciones han colocado en nuestros gobiernos para reemplazarlos por verdaderos gobernantes, líderes que gobiernen un país y no una empresa, que tengan bien profundamente aprendido que cada ciudadano vale aunque no de ganancias o incluso dando pérdidas, que la seguridad, la salud y la educación son gastos innegociables para cualquier Estado y no un gasto o una pérdida de dinero.
Debemos comenzar una verdadera lucha contra el gobierno empresarial que quiere arrasar con nuestros recursos y nuestras vidas. Poner fin a la especulación financiera que ya ha arruinado a casi todos los países, aún a los denominados "paises desarrollados" ─incluso EEUU, ese faro que lleva a los demás paises a estrellarse una y otra vez, estuvo al borde del default no hace mucho.
Debemos decir basta a los gerentes que quieren ocupar el puesto de los gobernantes. Debemos comenzar la reconstrucción de nuestros paises a partir de ideales elevados y verdaderos que nos lleven a ser naciones libres de cadenas y de mandatos foráneos.
Debemos recuperar la soberanía de nuestros pueblos, la capacidad de tomar nuestras propias decisiones más allá de los intereses económicos de estas empresas que, hoy por hoy, cuentan con nuestras naciones y a cada uno de sus ciudadanos en sus inventarios.
Si es preciso, debemos tomar las plazas y las calles, ejercer la desobediencia civil ante las imposiciones de estos gerentes de pueblos. Echarlos de una buena vez sin que nos corran, como suelen hacerlo, con el cuento de la democracia y las instituciones que ellos mismos han adaptado a su convenciencia.
Es preciso recordar, como nunca antes, que nuestros paises llevan siglos de ser utilizados como fábricas de esclavos y que solo a través de la resistencia y la lucha fue que nuestros próceres han logrado ya una vez romper nuestras cadenas.
Ayer fueron las monarquías colonialistas e imperialistas, hoy son los grandes capitales quienes pretenden gobernar sobre nuestros pueblos. Una vez América Latina comenzó la carrera hacia la independencia. Llegó la hora de poner fin a la lucha que tanta sangre y tantos mártires nos costó. Llegó la hora de ser verdaderamente paises libres y capaces de tomar nuestras propias decisiones y de echar a la basura los capitales que nos roban la comida como plagas.
Ya hemos dicho "basta" muchas veces. Es tiempo de salir y hacer.
diciembre 05, 2013
Un Dorian Gray de cartulina
Macho como no se ha cantado nunca en milongas o tangos. Masculino y delicado en exactas proporciones. Eterno enamorado del amor y ganador invicto con las mujeres. Amante irresistible, de los que rompen familias para siempre. El preferido por las jovencitas que buscan experiencia y de las divorciadas que buscan trofeos.
Hombre cultivado, de modales exquisitos, gestos refinados, con ese toque exacto de sensibilidad femenina ─no "maricón"─ para las maduras; joven y alegre, de fresca elegancia y con la broma fina y divertida para las muchachitas de buena familia; irreverente y con medida desprolijidad para las más reas.
De voz masculina y serena que conmueve, serena, excita o protege de acuerdo a la ocasión y la necesidad. Conocedor de poesías para enamorar viejas o de frases sucias que vuelvan locas a sus amantes divorciadas.
Conquistador irresistible con la empleada de la farmacia que le vende el gel para el pelo o la cajera del supermercado a la que le hace el favor de coquetearle para hacerla sentir bonita.
Hombre de pelo en pecho hasta que la moda impuso lo contrario.
Anoche (hoy) regresó a dormir con el sol en la nuca, borracho de invitar tragos a alumnas del CBC en el pub de la facultad.
Poco antes del mediodía enfrenta la resaca de abrir los ojos cuando escucha la voz que lo despierta para saber:
─¡Luisito! ¿Dónde me dejaste la crema antiarrugas anoche?
─¡No sé, mamá, dejame dormir!
─¡Yo no sé por qué no se compra la suya! ─dice la pobre anciana. ─¿Con qué plata se va a comprar la crema este vago? ─murmura mientras vuelve a revolver el mueblecito blanco del baño.
noviembre 27, 2013
Palmares (fragmento)
En Palmares ocurre que los muertos no se van al Cielo de los Cristianos ni pasan a otra dimensión ni nada que se parezca: los muertos se quedan, permanecen en la tierra y todos los que han nacido en Palmares pueden verlos como a cualquier hombre o animal que siga vivo, y pueden tratar con ellos con normalidad y ocurre a veces que los muertos llegan a convertirse en grandes maestros, líderes y hasta comerciantes de bienes que no pueden obtener los vivos salvo a través del intercambio con los muertos.
No saben esto los vivos de las colonias aunque entre los negros y los esclavos se sabe y se tiene como algo natural.
─No mueren, los que han escapado a Palmares son inmortales─ cuentan los negros de las plantaciones de Pernambuco mientras organizan su huida a la selva.
Domingo Jorge Velho, bandeirante que puso fin a la resistencia de los quilombolas, lo supo una noche a principios de 1696 cuando descubrió entre la última resistencia al mismísimo Zumbi, llevando sobre sus hombros la misma cabeza que algunos meses antes el bandeirante había paseado clavada en una pica a modo de ejemplo para los demás negros.
noviembre 15, 2013
No pasó nada
Hagamos de cuenta que acá no pasó nada. Después hagamos de cuenta que allá no pasó nada.
Con un poco de paciencia no habrá pasado nada ni acá ni allá.
No pasó nada en Vietnam, ni en Haití, ni en Afganistán, ni en Nicaragua, ni en Irak, ni en Chile, ni en...
Hagamos de cuenta que acá nunca pasó nada.
Nadie vino nunca a invadir, ni se llevó nada de ningún lugar, ni bombardeó nunca un país para apropiarse de sus riquezas, ni derrocó nunca un gobierno democrático solo porque no quería a sus empresas haciendo esos que las empresas siempre hacen.
Vamos a olvidarnos de todo. Que acá no pasó nada.
Pero eso sí: que no siga pasando.
Hagamos de cuenta que acá no pasó nada. Después hagamos de cuenta que allá no pasó nada.
Con un poco de paciencia no habrá pasado nada ni acá ni allá.
No pasó nada en Vietnam, ni en Haití, ni en Afganistán, ni en Nicaragua, ni en Irak, ni en Chile, ni en...
Hagamos de cuenta que acá nunca pasó nada.
Nadie vino nunca a invadir, ni se llevó nada de ningún lugar, ni bombardeó nunca un país para apropiarse de sus riquezas, ni derrocó nunca un gobierno democrático solo porque no quería a sus empresas haciendo esos que las empresas siempre hacen.
Vamos a olvidarnos de todo. Que acá no pasó nada.
Pero eso sí: que no siga pasando.
noviembre 09, 2013
Buenos días
Se despierta con un solo ojo, deja cinco minutos más de sueño al otro. Tiene ese encanto, esa media sonrisa de recién despertarse. Esa forma felina de estirarse despacio hacia mi, ese acercarse refregándose como gata que espera le acaricien la espalda.
Alguno va a odiarme por esto, pero hace que la alarma puesta media hora antes de la hora de levantarse sea más música que la novena de Beethoven.
Se despierta con un solo ojo, deja cinco minutos más de sueño al otro. Tiene ese encanto, esa media sonrisa de recién despertarse. Esa forma felina de estirarse despacio hacia mi, ese acercarse refregándose como gata que espera le acaricien la espalda.
Alguno va a odiarme por esto, pero hace que la alarma puesta media hora antes de la hora de levantarse sea más música que la novena de Beethoven.
noviembre 06, 2013
El Nogal del abuelo
Pienso en aquello de "plantar un árbol". Pienso en las tradiciones que vienen de no sabemos cuándo que decían que en los árboles viven los espíritus de los ancestros.
Se dice del hijo y del libro que son formas de inmortalidad, pequeños consuelos.
¿Será el árbol que plantamos nuestra casa en el más allá? Por las dudas, cada tanto me acerco al nogal del abuelo y le cuento cosas, le pido ayuda, o simplemente le ando cerca como haciéndonos compañía. Y pienso, cada tanto, en qué árbol me gustaría vivir.
I'worry
Pongo la pava en el fuego y Julio Sosa me pregunta "¿Quién fue el raro bicho que te ha dicho, che pebete, que pasó el tiempo del firulete?". Mi abuelo escuchaba a Julio y de él heredé algunos discos viejos con sus temas más clásicos.
Al atardecer él se metía en un pequeño taller que se había armado en el fondo de la casa y allí corríamos mi primo y yo a meter las narices ─cosa que mi abuelo odiaba pero a sus nietos nos lo permitía sin chistar─ y los tangos sonaban sin imaginarse que dos décadas después seguirían cantando en otro lugar, en otra casa, y en una computadora que esos años ni siquiera imaginaban.
Mi abuelo me dejó, entre otras cosas que no se tocan, la música: D'Arienzo, Julio Sosa... Cosas que eran partes de él y, cada vez que alguno de ellos canta, el familiar espectro se acerca, se queda sentado a mi lado escuchando y soñando, tal vez, con un mate que ya no puede sostener.
Así la familia continúa, así viven los que ya no tienen vida.
Entonces pienso en los nietos modernos. Los abuelos ya no escuchan radio, ni discos. Hoy los nietos llegan y en televisores a todo color y en HD un periodista que deshonra la profesión se pelea con una conductora de un metro noventa que la tiene más larga que él.
Dentro de dos o tres décadas los nietos modernos no tendrán de sus abuelos más que un montón de fotos digitales que tendrán la insolencia de ni siquiera ponerse amarillas. Cada generación va dejando menos: menos música, menos libros, menos todo. Nos estamos yendo irremediablemente, para siempre, y sin dejar un ventana mínima por la que asomarnos a compartir un mate y una canción con nuestros nietos.
octubre 19, 2013
Bogotá
Un morro, la ladera de un cerro cubierta de verde, una autopista a lo lejos, una fila de techitos iguales. De todos los lugares llegan voces que hablan y todos los paisajes nos dicen cosas cuando uno sabe escuchar. Y aunque casi siempre me traigas hermosas palabras de amor, a veces escucho tu voz como un lamento, como una elegía a lo que pudo ser y no fue. A veces me cuentas mis errores, o mis ausencias; a veces me das consuelo, me ayudas a dormir feliz.
Otras, solo me torturas el alma dicéndome "despierta, que aquí te está esperando ella".
Un morro, la ladera de un cerro cubierta de verde, una autopista a lo lejos, una fila de techitos iguales. De todos los lugares llegan voces que hablan y todos los paisajes nos dicen cosas cuando uno sabe escuchar. Y aunque casi siempre me traigas hermosas palabras de amor, a veces escucho tu voz como un lamento, como una elegía a lo que pudo ser y no fue. A veces me cuentas mis errores, o mis ausencias; a veces me das consuelo, me ayudas a dormir feliz.
Otras, solo me torturas el alma dicéndome "despierta, que aquí te está esperando ella".
Una gillette en el tobogán.*
Cuando era chico, los juegos de la plaza no era común que estuvieran en el patio de una casa. Salvo alguna hamaca medio artesanal, a lo "hágalo usted mismo" pero no más que eso.
Sin embargo, en los últimos años han proliferado las grandes jugueterías que ofrecen, embalados y listos para armar, este tipo de juegos. En su propio patio, su propia plaza.
¿Pública? No, privada. Estos juegos son para armar y disfrutarlos entre las mismas paredes que vivimos encerrados.
Es lógico, los parques públicos ya no son seguros.
Como tampoco son seguras o buenas o de calidad las escuelas públicas, ni los hospitales públicos o ningún espacio que pueda definirse de esta manera. Lo público, lo de todos, ha quedado en el recuerdo. Lo seguro, lo saludable, lo bonito, es lo privado, lo mio, no lo nuestro.
¿Cuántas empresas que fabrican estos juguetes han rezado por años para que los parques públicos ya no sean seguros? ¿Cuántas empresas, en general, de todos los rubros, han estado rezando a Dios ─es decir, financiando a nuestros gobiernos─ para que lo público, lo nuestro, ya no sea ni tan seguro ni tan sano ni tan lindo como lo privado, lo mío.
Quizás llevamos décadas desde que un director general o gerente de ventas descubrió que lo público, lo de todos, es riqueza de nadie pero lo privado era el negocio de quien pudiera comprar gobiernos y comenzó a convertir países enteros en sectores privados.
*El título pertence al primer CD del grupo argentino "Autofagia".
octubre 04, 2013
De Galeano a Chevrón, pasaje de ida y vuelta.
Si hay un intelectual al que hayan convertido en bandera en estas últimas décadas ese es Eduardo Galeano.
Bastión de los gobiernos populistas de América Latina, Galeano definió las políticas y los discursos pro Latinoamérica de los últimos años.
Todos los jóvenes que apoyan estos gobiernos lo leen como si de un profeta se tratara. Y tiene sentido.
Lo que no tiene sentido es que aquellos que hayan leído sus libros sean, hoy por hoy, en Argentina, "nacionales y populares".
En 1998 Galeano publica "Patas arriba", un resumen del mundo moderno, corrupto y criminal en un tono irónico, como si se tratara del programa educativo de una escuela para triunfar en este mundo.
En ese libro Galeano dedica todo un capítulo entero a la impunidad de las grandes corporaciones culpables de crímenes de lesa humanidad.
El capítulo de los "modelos a estudiar" está dedicado casi en su totalidad a una empresa: Chevrón.
Allí se nos cuenta sobre los fusilamientos y ahorcamientos de la dictadura nigeriana a mediados de los '90 y cómo el mismo dictador explicaba estos hechos afirmando que la empresa Chevrón así se lo exigía a cambio de invertir en su país: debían asegurar la estabilidad de la empresa y exterminar a todo aquel que denunciara el envenenamiento del medio ambiente ya que eso afectaba negativamente la imágen de la empresa.
Y el gobierno de Nigeria, cumplió. Como los gobiernos de otros 23 países en los que Chevrón tenía el derecho de apropiarse, como mínimo, del 25% del petróleo extraído sin pagar por él.
Cóbrese a nombre de Platón.
Un avión en Tailandia, un aterrizaje forzoso, los pasajeros dicen haber sido rescatados por una mujer vestida como típica tailandesa que desaparece sin dejar rastros.
Una nota corta sobre el misterioso episodio.
Un montón de cristianos comentando maravillas de la Virgen María.
Esto pasó hace varios siglos en México. Los mayas no dejaban de adorar a su Diosa creadora sin importar el esfuerzo que hicieran los cristianos por hacerlos entrar en razón. Entonces el Vaticano la vistió diferente, le cambió el nombre y la convirtió en la Virgen de Guadalupe.
Lo gracioso (déjeme ser optimista) es ver a tanto Cristiano superado adorando a una mujer que vino de Venus y se convirtió en la madre fundadora de los pueblos meso americanos, muchos miles de años antes de que, en la otra punta del mundo, una virgen (literalmente "mujer soltera, que no ha tenido contacto con hombre", ya que la virginidad debía perderse en la noche de bodas) pariera un niño.
septiembre 30, 2013
Veía desde el balcón su pueblo entero
llorando, gritando, pidiendo
en las calles
limosnas, derechos, justicia.
Había comprado un médico.
Había pagado una década de maestros para sus hijos.
Había comprado un auto, un perro y, por supuesto, ese departamento con balcón.
Los compró porque era joven y su padre le había dicho, enseñado, impuesto...
no sabía de las otras vidas pero desde el balcón las fue descubriendo
una por una, tarde a tarde, noche a noche
cuando las cosas que trepaban hasta su ventana comenzaron a no dejarlo dormir.
Al principio solo veía todo aquel mundo a sus pies como quien asiste a un circo o al teatro.
Hasta que una mañana pasó por debajo suyo un viejo amigo de la infancia buscando trabajo.
Otra tarde un pariente que hacía años no veía pasó cabizbajo, con papeles de hospitales públicos en la mano.
Un día pasó su suegra buscando un abogado que hiciera que el cretino del marido pagara por aquella zorra de la oficina.
De a poco fue construyendo ─sin notarlo, sin quererlo─ una escalera entre el mundo de abajo y su mundo de arriba.
Un día subió por la escalera un telegrama.
Entonces vio desde abajo aquel balcón que no pudo terminar de pagar.
Un otro lo vio pasar buscando trabajo,
vio a su mujer buscando un abogado que terminara aquel hogar que se había vuelto gris,
vio a sus chicos volviendo de una escuela pública,
vio a su perro rascarse las pulgas.
Pasó el resto de su vida tratando de recordar cómo es que había fabricado esa escalera.
Pero en el fondo sabía, había aprendido, que todo lo que sube baja
y que jamás sucede al revés.
llorando, gritando, pidiendo
en las calles
limosnas, derechos, justicia.
Había comprado un médico.
Había pagado una década de maestros para sus hijos.
Había comprado un auto, un perro y, por supuesto, ese departamento con balcón.
Los compró porque era joven y su padre le había dicho, enseñado, impuesto...
no sabía de las otras vidas pero desde el balcón las fue descubriendo
una por una, tarde a tarde, noche a noche
cuando las cosas que trepaban hasta su ventana comenzaron a no dejarlo dormir.
Al principio solo veía todo aquel mundo a sus pies como quien asiste a un circo o al teatro.
Hasta que una mañana pasó por debajo suyo un viejo amigo de la infancia buscando trabajo.
Otra tarde un pariente que hacía años no veía pasó cabizbajo, con papeles de hospitales públicos en la mano.
Un día pasó su suegra buscando un abogado que hiciera que el cretino del marido pagara por aquella zorra de la oficina.
De a poco fue construyendo ─sin notarlo, sin quererlo─ una escalera entre el mundo de abajo y su mundo de arriba.
Un día subió por la escalera un telegrama.
Entonces vio desde abajo aquel balcón que no pudo terminar de pagar.
Un otro lo vio pasar buscando trabajo,
vio a su mujer buscando un abogado que terminara aquel hogar que se había vuelto gris,
vio a sus chicos volviendo de una escuela pública,
vio a su perro rascarse las pulgas.
Pasó el resto de su vida tratando de recordar cómo es que había fabricado esa escalera.
Pero en el fondo sabía, había aprendido, que todo lo que sube baja
y que jamás sucede al revés.
septiembre 28, 2013
Un día cualquiera un hombre quiso tener algo que pertenecía a otro hombre. Sabía que no debía, pero el deseo creció dentro suyo y lo devoró de a poco hasta que al fin se decidió y lo tomó.
Al principio se escondió, avergonzado de su acto tan vil. Con el tiempo descubrió que nadie lo buscaba, nadie condenaba su robo. Entonces volvió a robar.
Otro hombre, que también anhelaba algo que tenía su hermano, viendo que nadie lo castigaría por tomar lo ajeno, también robó.
Y luego otro, y otro, y otro. Pronto, cientos de personas robaban y ya nadie preguntaba si aquello estaría bien o mal. Solo lo hacían. Era más fácil que pedir las cosas y más aún, que ganarlas.
Un día eran miles los que robaban sin pudor y ya casi no conocían otra forma de conseguir lo que querían.
Y nadie hacía nada, nadie los castigaba. Apenas unos pocos cobardes que no tenían el valor de adueñarse de lo ajeno condenaban en voz alta aquella costumbre. Pero no pasaba de ahí.
Un día la gente descubrió con sorpresa que robar era la norma y trabajar, la excepción. Y que quienes robaban triunfaban en la vida más de lo que alguna vez se pensó que podía triunfarse. Incluso, ¡si hasta llegaban a ser poderosos hombres que mandaban y tomaban decisiones!
Y entre los que no robaban se miraron y se dijeron "ya es tarde, ya han vencido". Y se dejaron gobernar esperando, un día, poder al menos robar ellos lo suficiente para vivir.
Es el síndrome del fumador. Nadie mejor que el fumador sabe cuánto daña el cigarrillo (todas esas fotos y leyendas en los atados son cuentos infantiles comparadas con lo que nosotros sabemos por dentro).
Europa fuma Monarquías. Latinaoamérica fuma Gobiernos Corruptos. Estas dos "marquillas" han destruído más vidas que todo el tabaco junto.
Al igual que el fumador cuando dice (como un estúpido) "de algo hay que morir, yo al menos elijo de qué", de un lado y del otro del Océano Atlántico nos autoconvecemos de estar elijiendo nuestro destino.
Aunque solo estemos dejandonos morir solo para no hacer el esfuerzo de curarnos.
Pero ya saben cómo es esto: es fácil decir "el cigarrillo me está matando" mientras encendemos otro cigarrillo.
septiembre 26, 2013
Gratitud
La porquería literaria, esa basura de todos los días que nunca falla. Raramente se me ocurren cosas interesantes que escribir, en cambio esa basura, esos poemas que nunca mostraré a nadie, esos cuentos que ni yo leería...
Esa porquería que siempre sale fácil (no como esas obras maestras que casi nunca aparecen) está en cada verso que han leído, en cada línea escrita que les ha gustado.
Uno no debe ser así, como muchos, ingrato con esa basura. Cuando no hay nada que dispare un buen poema, un buen cuento, ella está ahí, siempre, como la mujer que le ceba mate en la cama a uno cuando anda deprimido o enfermo, o como la mujer que te dice "ya llegará" cuando uno quiere bajar los brazos.
¿Cuántas mañanas hemos perdido buscando un gran poema que contar y, sin embargo, solo ella, esa basura, acudió a calmar nuestra ansiedad, a consolar nuestra mediocridad solo para dejarnos creer que la disciplina servirá de algo?
A esa mujer que acompaña, alienta, sostiene, uno la ama. Entonces, ¿por qué seguimos despreciando esos textos horribles, inleíbles, que siempre están ahí logrando el milagro de que uno siga intentándolo, siga luchando cada verso, cada renglón a pesar de todo?
La ingratitud, sabemos, es un detalle poco agradable y, después de todo, la literatura no tiene la culpa de nuestro poco talento.
No tengamos miedo a la basura literaria, no encontraremos nada más leal en la vida.
La porquería literaria, esa basura de todos los días que nunca falla. Raramente se me ocurren cosas interesantes que escribir, en cambio esa basura, esos poemas que nunca mostraré a nadie, esos cuentos que ni yo leería...
Esa porquería que siempre sale fácil (no como esas obras maestras que casi nunca aparecen) está en cada verso que han leído, en cada línea escrita que les ha gustado.
Uno no debe ser así, como muchos, ingrato con esa basura. Cuando no hay nada que dispare un buen poema, un buen cuento, ella está ahí, siempre, como la mujer que le ceba mate en la cama a uno cuando anda deprimido o enfermo, o como la mujer que te dice "ya llegará" cuando uno quiere bajar los brazos.
¿Cuántas mañanas hemos perdido buscando un gran poema que contar y, sin embargo, solo ella, esa basura, acudió a calmar nuestra ansiedad, a consolar nuestra mediocridad solo para dejarnos creer que la disciplina servirá de algo?
A esa mujer que acompaña, alienta, sostiene, uno la ama. Entonces, ¿por qué seguimos despreciando esos textos horribles, inleíbles, que siempre están ahí logrando el milagro de que uno siga intentándolo, siga luchando cada verso, cada renglón a pesar de todo?
La ingratitud, sabemos, es un detalle poco agradable y, después de todo, la literatura no tiene la culpa de nuestro poco talento.
No tengamos miedo a la basura literaria, no encontraremos nada más leal en la vida.
septiembre 23, 2013
Variaciones sobre un mismo tema (tema I)
Primera variación:
Los escalones crujieron de a uno a la vez, con una pausa entre uno y otro, como si necesitaran ese segundo para respirar; entonces el hombre levantaba el otro pie y lo apoyaba sobre el siguiente escalón. Lentamente, tratando de hacer el menor ruido posible. Ese segundo le permitía apreciar como nunca antes los vitrales en la pared a la altura del descanso: grandes ángeles, de largas alas en punta, cortaban con espadas de fuego la cabeza de los caídos.Dios observaba, sin tomar parte, desde una nube muy por encima de los que luchaban.
─Así es la vida ─ pensó ─ Dios arriba, lejos, disfrutando de nuestros dolores y nuestras luchas.
El ruido de un trueno lo devolvió a la realidad. Levantó el otro pie y notó que la madera del descanso de la escalera no crujía.
─Buena señal─pensó.
Pero ni bien apoyó un pie en el primer escalón del último tramo el crujido volvió, con la fuerza del contraste con el silencio que lo precedió.
El hombre renegó de su pensamiento anterior.
─Si así tiene que ser, que así sea.
Decidido como estaba a vengarse aspiró con fuerza, como si él también necesitara ese segundo para respirar, y completó los últimos peldaños ya sin preocuparse por el ruido.
En la habitación ─que había sido su habitación─ la encontró, como esperaba, en los brazos desnudos de se hombre que un mes antes lo había quitado del medio con tres disparos.
Segunda variación:
La niña, con sus ojos claros y su ropa sucia de tierra, señaló desde el estrado al hombre que la había asesinado.
Tercera variación:
─¡Abuelo! ─gritaron los dos niños contentos por la visita.
Desde la cocina la madre echó una mirada de disgusto sin decir nada, tratando de aguantar aquello.
El abuelo los abrazo y les revolvió un poco el pelo mientras les preguntaba cosas de la escuela y de cómo estaban pasando el fin de semana largo. Después los soltó y comenzó a enseñarle juegos nuevos que pronto los chicos entendieron y comenzaron a jugar.
Pasado un rato, la madre apareció en la sala y envió los chicos afuera a que fueran a jugar al sol que tenía que hablar con el abuelo.
─Te pedí que no volvieras, papá ─ comenzó la madre ─. A todos nos gustaría que las cosas no fueran como son y ya bastante difícil fue explicarle a los chicos lo del accidente. ¿Sabés lo que es tener que explicar en la escuela que los chicos no hablan en serio cuando dicen que estuvieron jugando contigo? Ya estoy harta de inventar excusas, que ellos creen que todavía estás con nosotros, que son chicos y que no entienden que los muertos se van para siempre. ¿Sabés que me preguntaron anoche mientras los acostaba? Querían que les cuente cómo hacés para bajar del cielo y llegar hasta acá y si alguna vez vas a llevarlos con vos con cuando te vayas.
Cuarta variación:
Con el último aliento llegó hasta los pies de la cama que su viuda compartía con su amante. Y allí cayeron sus huesos como una maldición.
Primera variación:
Los escalones crujieron de a uno a la vez, con una pausa entre uno y otro, como si necesitaran ese segundo para respirar; entonces el hombre levantaba el otro pie y lo apoyaba sobre el siguiente escalón. Lentamente, tratando de hacer el menor ruido posible. Ese segundo le permitía apreciar como nunca antes los vitrales en la pared a la altura del descanso: grandes ángeles, de largas alas en punta, cortaban con espadas de fuego la cabeza de los caídos.Dios observaba, sin tomar parte, desde una nube muy por encima de los que luchaban.
─Así es la vida ─ pensó ─ Dios arriba, lejos, disfrutando de nuestros dolores y nuestras luchas.
El ruido de un trueno lo devolvió a la realidad. Levantó el otro pie y notó que la madera del descanso de la escalera no crujía.
─Buena señal─pensó.
Pero ni bien apoyó un pie en el primer escalón del último tramo el crujido volvió, con la fuerza del contraste con el silencio que lo precedió.
El hombre renegó de su pensamiento anterior.
─Si así tiene que ser, que así sea.
Decidido como estaba a vengarse aspiró con fuerza, como si él también necesitara ese segundo para respirar, y completó los últimos peldaños ya sin preocuparse por el ruido.
En la habitación ─que había sido su habitación─ la encontró, como esperaba, en los brazos desnudos de se hombre que un mes antes lo había quitado del medio con tres disparos.
Segunda variación:
La niña, con sus ojos claros y su ropa sucia de tierra, señaló desde el estrado al hombre que la había asesinado.
Tercera variación:
─¡Abuelo! ─gritaron los dos niños contentos por la visita.
Desde la cocina la madre echó una mirada de disgusto sin decir nada, tratando de aguantar aquello.
El abuelo los abrazo y les revolvió un poco el pelo mientras les preguntaba cosas de la escuela y de cómo estaban pasando el fin de semana largo. Después los soltó y comenzó a enseñarle juegos nuevos que pronto los chicos entendieron y comenzaron a jugar.
Pasado un rato, la madre apareció en la sala y envió los chicos afuera a que fueran a jugar al sol que tenía que hablar con el abuelo.
─Te pedí que no volvieras, papá ─ comenzó la madre ─. A todos nos gustaría que las cosas no fueran como son y ya bastante difícil fue explicarle a los chicos lo del accidente. ¿Sabés lo que es tener que explicar en la escuela que los chicos no hablan en serio cuando dicen que estuvieron jugando contigo? Ya estoy harta de inventar excusas, que ellos creen que todavía estás con nosotros, que son chicos y que no entienden que los muertos se van para siempre. ¿Sabés que me preguntaron anoche mientras los acostaba? Querían que les cuente cómo hacés para bajar del cielo y llegar hasta acá y si alguna vez vas a llevarlos con vos con cuando te vayas.
Cuarta variación:
Con el último aliento llegó hasta los pies de la cama que su viuda compartía con su amante. Y allí cayeron sus huesos como una maldición.
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