abril 26, 2013


El argumento del fumador: el voto kamikaze.

La respuesta más habitual de los fumadores, a la hora de explicar por qué no deja ese vicio, ha sido siempre algo así como esto:
"Si igual me voy a morir, al menos elijo de qué"
Un argumento idiota hasta para mi que lo he usado alguna vez (o varias).
Lo cierto es que, en política al menos, parece que los argentinos hemos caído tan bajo que ya decidimos el voto en base a ese mismo argumento. Sería algo así:
"Ya que todos nos vamos a morir, al menos elijo que me mate la policía o un chorro en CABA"
 o 
"Ya que todos nos vamos a morir, al menos elijo que me dejen morir en una inundación porque se afanaron la guita del entubamiento del Maldonado".
Los que hace diez o quince años creíamos que el voto castigo era lo peor que nos podía pasar como país (así le abrimos la puerta al Menemismo y, después, contra el mismo Menemismo, al Kirchnerismo) descubrimos que este país no va a dejar de sorprendernos nunca. Siempre hay un subsuelo más al que seguir cayendo. 
Ahora resulta que castigamos al Macrismo votando al Kirchnerismo, y castigamos al Kirchnerismo votando al Macrismo...¡genios! ¡genios mundiales de las redes sociales! ¡Barriletes cósmicos de la democracia!
Si es cierto aquello de que cada país tiene el gobierno que se merece, también es cierto que Dios es argentino, porque lo que es nosotros, por merecimiento, deberíamos tener gobiernos mucho peores todavía.
A pesar del "voto kamikaze" seguimos vivos. Deberíamos dar gracias. 

Un día decidió que sería él mismo su propio reloj. A cada vuelta completa de su sangre por todo su sistema de venas y arterias le daría un nombre que reemplazaría a los minutos.
Porque el tiempo es interno, pensaba, propio.
─Mi tiempo es humano y ningún artilugio mecánico me dirá cuándo es el momento de nada.

abril 25, 2013


Me dormí. De haber podido estar en Buenos Aires quizás hubiera estado en la calle, frente al congreso, hasta la hora que fuera. Pero "el modelo" (no tenía un mango) me lo impidió y me dormí mirádolo por televisión.
Sin otra solución, me tuve que conformarcon onfiar en mis compatriotas apostados con firme decisión frente al congreso. En esos millones de compatriotas que tienen la ventaja de estar donde se toman las decisiones que afectarán a país entero y que allí estaban, tan firmes... 
Bueno, no tan firmes.
Cuando me desperté hoy lo primero que hice fue encender la tele para enterarme si había terminado todo o si el resto del país teníamos que salir también a la calle a dar una mano a los que gritaban en Buenos Aires y a mostrar que no eran solo unos caceroludos de algún barrio cheto de Baires. 
Bastó un titular y un pequeño zapping por los canales de la "opo" para saber que habíamos perdido. No, que nos habíamos rendido.
En 1999, y con casi el 50% de los votos, asumía el gobierno de De La Rúa. A días de cumplirse los dos años de gobierno, nadie pensó en las instituciones, en dejarlo terminar, en que había sido electo por la mayoría. Nos metieron la mano en el bolsillo. Había que pedir la cabeza de todos. Que sepan que a los argentinos nadie nos roba tan descaradamente y que si se quieren robar la patria entera que laven la guita de la obra pública como hace cualquier gobierno decente. 
Pero en la cara y con un decreto no, eso era imperdonable. Quedarse con los ahorros era el límite a la institucionalidad y la democracia.
Hoy, la vergüenza de ser argentino es grande. Mayor aun que la crisis de fines de 2001 o cualquier escándalo de este gobierno.
Más grande que la patria que nos parió. 
La Plaza se llena cuando no podemos comprar dólares o viajar al exterior. Anoche, se fueron a dormir. 
Hoy han destruido la república. Hoy fuimos la generación que dejó que destruyeran la República Argentina. Hoy somos los que dentro de diez años vamos a decir "yo no la voté" o "yo estaba gritando en la calle para que no lo hicieran". 
Pero es mentira, somos los que hacemos explotar las redes sociales mirando a Lanata el domingo a la noche, los que compartimos fotos graciosas (¡porque encima nos parece gracioso!) sobre los impresentables que se llevan bolsos y bolsos de dinero.
Si, reírse de Karina Jelinek es divertido, pobre boluda que no entiende nada y nosotros todo. ¿Nosotros sí entendemos? Ahora si me causó gracia.
Las generaciones futuras sentirán vergüenza de nosotros. Y con mucha razón.
Seremos, para la historia, la generación que volteó a un presidente cuando nos limitó el acceso a los ahorros , pero que se quedó callada cuando nos quitaron la Constitución y nuestros derechos básicos. 
Porque esto recién empieza. Ahora es fácil imaginar lo que sigue con este gobierno criminal y sin Poder Judicial que nos defienda o, al menos, les meta una pequeña duda o temor a estos delincuentes.
Me da vergüenza ser parte de esta generación de argentinos. Y ojalá a ustedes también.
Finalmente, el Kirchnerismo tenía razón sobre los caceroludos. Gritan para ir a Miami. Y ojalá se vayan. Y no vuelvan. 

Bunos Aires nos dejó solos. Estaban ahí, tenían que gritar, romper, empezar el ruido hasta que los demás (al menos el que puediera pagarse un boleto) llegaran. Pero se fueron a dormir. 

Para terminar, solo una cosa más: que nadie vuelva a quejarse. De nada. Porque no nos ganaron ellos, perdimos nosotros, nos rendimos, vendimos la patria por el subsidio, el plan, la asignación universal por hijo y el fútbol para todos.

Nos merecemos diez años más de Kirchnerismo. Y bien calladitos la boca.

abril 23, 2013


Feliz día del libro

Los libros. El día del libro y el compromiso de pensar en uno, en dos, en tres a lo sumo y no perderme bajo esa montaña de libros que no tendré nunca.
Si tengo que pensar en los predilectos, en esos con los que camino (de alguna forma uno se ha convertido en algo así como un reader que almacena libros en su memoria), me marea y me pierdo entre tantos títulos.
Así que haré un resumen. Un pequeño catálogo de los que no me estoy olvidando en este mismo instante.
El primero, la "Ética para Amador" de Savater que me prestó una novia.
Después la costumbre de llevarme en el bolsito de la facultad los pequeños tomos de una colección de Crónica (cien x cien, creo que se llamaban). "La metamorfosis", de Kafka; "Bola de sebo", de Maupassant; algunos cuentos de Hoffman; "La muerte de Iván Ilich" y "Iván el tonto"de Tolstoi...algunos de la colección.
Pasaron muchos libros, desde entonces.
Una edición viejísima de la "Antología apócrifa" de Nalé Roxlo, que presté y nunca volvió y juro que de verdad lo extraño.
Un volumen chiquito de artículos de Miguel Unamuno y luego, su nivola, "Niebla" con el inolvidable Augusto Pérez discutiendo con su propio autor sobre su derecho a existir.
Una época de muchos viajes que me llevaba los tomos completos de Borges y Cortazar sacados de la biblioteca del colegio. Ahí, en esa biblioteca, también encontré una edición de lujo, en papel Biblia, de las "Cartas a Milena" de Kafka, los dos tomos de una introducción a la filosofía que me vaciaron el cerebro y me volvieron un refutador de todo y mi primer lectura del Quijote la tarde que ella entró a la biblioteca cuando yo tenía apenas 16 años. 
Más frescos están los de Galeano, regalos de cumpleaños de mi hermana tan bien y bellamente dedicados.
No puedo olvidar del primer tomo de las obras completas de Tolstoi en encuadernación de lujo. Nunca conseguí los otros tomos.
Algunas ediciones Castalia (El Lazarillo de Tormes, Vicente Aleixandré...) que son un lujo humilde con sus prólogos y estudios preliminares que no he encontrado en otras ediciones.
Una edición bilingüe del "Critón" de Platón, que me di el gusto de leer en griego antiguo, o los poemas de Horacio y los "Comentarios a la guerra de las Galias", de Julio César, ambos leídos en latín.
Son muchísimos libros a los que he dado rango de familia.
El último, el más fresquito: los cuentos completos de Cortazar, con la letra de ella en la página en blanco del comienzo. He besado esa dedicatoria solo para traerla.
Y sí, tengo que incluirlo, aunque con cierta vergüenza: mi "Primeros poemas", todo un bastardo que trato y trato de convertir en el primogénito. Solo por amor. Y el próximo, "Enamorado del rayo", ese libro que moriré sin terminar nunca. Los dos están guardados también en esto que ni sé que es. 
Digamos, solo para justificar los últimos minutos que he perdido escribiendo esto, que es un homenaje a todos los libros que he amado.
Pablo Mosse (¡cómo pude olvidarme de contar su libro en esta lista!) dijo una vez que discutíamos sobre los libros digitales que el libro impreso es irreemplazable. Puede mojarse, caerse, golpearse y no importa qué le pase, siempre podrá leerse. Un libro es parte de uno, de su casa de sus muebles, de sus parientes que conviven con él.  
¿Tomamos unos mates? Apoyá tranquilo la pava sobre ese libro que está en la mesa. No pasa nada. Ellos dan todo y nunca se quejan. 
Perdón por el desorden, y por todos los libros que no nombré.

abril 20, 2013


La poetisa centroamericana María Cristina Porras contaba entre sus recursos literarios con la costumbre de intercalar palabras que no pertenecían al léxico de ninguna lengua conocida, es decir, que ella misma inventaba.
En agosto de 1967, la Real Academia le sugirió, para mejorar la llegada de sus poemas al público en general, re-editarlos anexando al final del volumen un pequeño glosario de aquellas palabras que ella inventaba con el significado que ella misma les daba.
─Al principio─ explicó luego la poetisa─ tomé la sugerencia como algo gracioso y hasta de una tierna ingenuidad casi infantil. Iba a aceptar la propuesta pero, cuando lo pensé por segunda vez, descubrí la malvada intención detrás de aquel asunto. Buscaban no una mayor comprensión, solo temían las consecuencias de aquellos actos de libertad extrema  para un pueblo como el latinoamericano. Solo pretendían racionalizar al extremo el uso del lenguaje para evitar cualquier brote poético o revolucionario (si no es que son la misma cosa) en su uso. Por supuesto que me negué. Aquel que no puede comprender un poema, aún cuando desconoce el significado particular de cada una de sus palabras, está muerto. La poesía habla, solo hay que escucharla, dejarse llevar por el ritmo...¿o acaso quienes aman al mar le preguntan el por qué de sus olas, de su espuma, o de sus mareas? ¿O acaso alguien le pide explicaciones a su amada sobre el color de su pelo, su tono de voz, o su forma de besar?

abril 19, 2013


A veces la vida se desenvuelve de esa manera caprichosa y estúpida. Una noche, borracha, no pensó antes de abrir las piernas y meses después criaba un hijo sin padre.
─Es la vida ─decía su madre. ─Con vos me pasó lo mismo.
Pero en su interior ella sospechaba otra verdad. Llegaron los años más difíciles, y casi como una Sarmiento de la escuela de la vida había aprendido a odiar a los hombres por lo que le había hecho uno, a las mujeres por lo que no le habían hecho a las otras (eso no era del todo cierto, su caso era bastante común pero todas pensaban igual que ella) y a la vida por hija de puta.
─Bien que te divertiste haciéndolo ─solía decirle el padre para no hacerse cargo del nieto.
El nieto crecía, como podía, medio como a los golpes, y no tardó en hacerse un hombrecito a fuerza de arrastrar el peso de las tradiciones familiares que lo criaron.
Aprendió a bajar calzones (aunque según su madre eso lo traía en los genes) sin la menor responsabilidad, a odiar a los hombres por aquella ausencia de su padre, a odiar a las mujeres por la falta de nadie sabía qué de su madre que se había arruinado la vida criándolo. Y un poco a la vida, también, por hija de puta.
Terminó borracho, mujeriego y jugador. Una joyita, decían los vecinos. Claro que lo que piensen los vecinos se lo pasaba por donde no le daba el sol (frase hecha e inútil ya que varias veces se lo había visto corretear mujeres desnudo por la calle).
La vida era una mierda sin sentido, la resaca de una borrachera eterna que no importaba cuanto vomitaras o cagaras que no se iba a pasar.
Y no eran ellos. Eso hubiera resuelto todo a una mala familia. Era el barrio que también andaba de putas y borracheras. Y una vez que tuvo que viajar al centro descubrió que la cuidad entera era una mujer vieja y arrugada que daba asco pero igual había que darle.
Le contó una vez el primo Federico, ese que había triunfado, que el mundo era así también. Que no había paz en ningún lugar.
Y eso que el primo Federico había tenido suerte. Tenía los ojos claros, tan claro como que la madre había andado cojiendo por ahí con otro. Con otro que un día volvió y se llevó al primo Federico a vivir en su mansión. Boluda no era la madre, porque el tipo que le había hecho al primo era un político importante. De esos que cada tanto salen en una foto con el que vende droga en la esquina del barrio, o con el que maneja el piribundín de la otra punta donde el otro primo, Marito, se pegó la sífilis.
Y el primo Federico decía que el mundo entero era un mierda, que no valía la pena salir de casa. Claro que su casa no era la casa de estos semi.parientes semi-humanos de los que ya solo se acordaba para venir a refregarles lo puta que era la actriz esa a la que llamaba "novia".
Una vez se agarraron a trompadas con Marito porque este le tocó el culo a la actriz de culebrones caros.
Pero cuando el primo Federico venía de visita salían todos los primos. Y era un fiesta porque el primo Federico parecía el presidente de lo bien vestido que andaba. Y pagaba todo, claro, para que vieran que tenía. Entonces las mismas negritas que los miraban pasar todas las tardes sin contestarles ni el saludo se dejaban meter la mano a ver si el primo rico o alguno de la familia les hacía un crio.
Y así repitieron la historia. El nietito del que nadie se había querido hacer cargo aguantaba a la bruta de la esquina embarazada. La brutita corría con ventaja: ella sí tenía un padre, y uno que medía más de ancho que de alto y borracho era capaz de matar un cristiano con las manos atadas. No había forma de escaparse sin perder una parte del cuerpo y tuvo que hacerse cargo de la bruta, del pibe y del trago interminable del suegro.
─Si te divertiste poniendolá ahora divertite limpiándole el culo al pibe─ dijo el abuelo, casi feliz de poder demostrar su sabiduría de viejo estúpido otra vez, ahora con su nieto.
Y él entendió, tarde, cuando ya no le servía de nada, por qué la vida era esa mierda infinita y cíclica que se repetía generación tras generación. Cuando después de unos meses la bruta parió una nena con los ojos del primo Federico, se prendió un cigarrillo de yerba en la puerda del hospital y entre pitada y pitada se repetía:
─¡Qué puta de mierda!
Pero nadie sabía si hablaba de su madre, de su tía, de la bruta, de la cuidad o de la vida misma.

abril 08, 2013

El León y la Gacela (fábula erótica)


Cuando el León se enamoró de la Gacela todo en la selva se volvió confuso.
Quizás porque él no conocía otra forma de relacionarse con ella que la de perseguirla con las fauces húmedas que a la Gacela le resultaba difícil creerse aquel cuento.
Fue recién cuando el rey se convirtió en la principal burla de la selva que ella le dio algo de crédito, y una tarde que él comenzó a perseguirla con la boca abierta y babeante ella, después de pensarlo dos veces, se dejó alcanzar por el León.
Y juntos descubrieron otra forma de jugar al cazador y la presa.


Un bote de madera algo podrida atado junto al muelle. Debería moverse suavemente con el agua, pero el lago está congelado. Un paisaje clásico con montañas con bosques cubiertos de nieve en las laderas.  El cuadro de un lago con marco de pedregal frío. En lo poco que queda para el cielo, un gris que muchos definirían como depresivo.
Un escenario más que conocido, accesible a la imaginación de cualquiera.
Agregamos la cabaña, la máquina de escribir, el aroma de un café recién preparado. Todo esto convenientemente cerca de una ventana.
El escritor: desalineado, con su barba descuidada de varios días, un par de lentes viejos, un saco con botones desprendido sobre su desgastada camisa preferida.
De a ratos la intuición ─suficientemente escasa para llamarla inspiración─ le hace un ruido que le despierta algo que se le agita dentro, se revuelve y se vuelve a dormir.
Tiene ante si una metáfora completa: un objeto privado de su naturaleza móvil.
Así como el teclado del piano esconde las notas necesarias para una canción, también el teclado de su máquina de escribir esconde, como un jeroglífico, lo que está sacudiéndose en su cabeza.
El cuadro completo es un crucigrama que se resuelve encontrando la combinación exacta de las teclas.

abril 03, 2013


Ética Electoral
(o "Basta de votar como imbéciles")

Veo con cierta tristeza al poder paseando entre las ruinas húmedas de una ciudad que ayer estaba, literalmente, bajo el agua.
Nadie se arriesga a mojarse los zapatitos de charol: esperaron que bajara el agua, que se secaran las calles, para ir a recorrer las zonas inundadas.
La culpa es de Macri, de Cristina, de Scioli, de la puta lluvia que se le ocurre, justamente, caer sobre la tierra. Nosotros, pobres víctimas.
¿Quién los votó? ¿Quién votó a Macri, a Cristina, a Scioli, a cada uno de esos cientos y miles de inmorales enriquecidos ilegítimamente?
Seguramente, se votan ellos mismos. Porque nosotros, pobres víctimas.
Ahora saldrán los mismos estúpidos de siempre preguntando a quién votaría, o que votan al menos malo, o que son todos iguales y que da lo mismo votar a uno o a otro. Y los que nos hemos tomado el triste laburo de recorrer la página de cada uno de los candidatos en cada elección, de vernos hasta el hartazgo cada discurso, de mirarles cada gesto esperando encontrar una señal que nos ayude un poco, nos damos la cabeza contra la pared pensando que todo es tan al pedo que ni vale la pena seguir creyendo ni en la propia madre.
Les preguntaría, a quienes votaron a estos, a cuántos candidatos más conocían. Cuánto se informaron, cuánto buscaron entre esas boletas desconocidas para ver si había alguien mejor.
No saben. Para ellos (para la gran mayoría) el mundo es Macri o Cristina. Scioli o Cristina. Son incapaces de levantarse del sillón, de sacar Los Simpson a ver si en algún canal de esos arriba del 17 o 18 aparece el tipo desconocido, el candidato de 100 gatos locos con alguna buena idea.
Se escudan, y a veces creo que es válido el argumento, en que no tiene fe. Que son todos la misma mierda. Que al menos votamos.
Más del 80% de la población (no solo en Argentina, sino en el mundo) carece de la capacidad (según la RAE "preparación, o medios para realizar un acto") para decidir con argumentos válidos, quién está mejor capacitado para gobernar, administrar, un estado.
Le dicen (y dicen que es lo menos malo) "democracia". Pero se pronuncia "populismo". Siempre absolutamente siempre, la democracia es populismo. Gana el que miente más y mejor a esa gran mayoría de des-capacitados políticos. Savater, en un sentido más amplio, les llamó "imbéciles", pero aquí todavía nos sirve esa definición:

"¿Sabes cuál es la única obligación que tenemos en esta vida? Pues no ser imbéciles. [...]La palabra «imbécil» viene del latín baculus que significa «bastón»: el imbécil es el que necesita bastón para caminar. Si el imbécil cojea no es de los pies, sino del ánimo: es su espíritu el debilucho y cojitranco, aunque su cuerpo pegue unas volteretas de órdago. Hay imbéciles de varios modelos, a elegir: a) El que cree que no quiere nada, el que dice que todo le da igual, el que vive en un perpetuo bostezo o en siesta permanente, aunque tenga los ojos abiertos y no ronque. b) El que cree que lo quiere todo, lo primero que se le presenta y lo contrario de lo que se le presenta: marcharse y quedarse, bailar y estar sentado, masticar ajos y dar besos sublimes, todo a la vez. c) El que no sabe lo que quiere ni se molesta en averiguarlo. Imita los quereres de sus vecinos o les lleva la contraria porque sí, todo lo que hace está dictado por la opinión mayoritaria de los que le rodean: es conformista sin reflexión o rebelde sin causa. d) El que sabe que quiere y sabe lo que quiere y, más o menos, sabe por qué lo quiere pero lo quiere flojito, con miedo o con poca fuerza. A fin de cuentas, termina siempre haciendo lo que no quiere y dejando lo que quiere para mañana, a ver si entonces se encuentra más entonado. e) El que quiere con fuerza y ferocidad, en plan bárbaro, pero se ha engañado a sí mismo sobre lo que es la realidad, se despista enormemente y termina confundiendo la buena vida con aquello que va a hacerle polvo. Todos estos tipos de imbecilidad necesitan bastón, es decir, necesitan apoyarse en cosas de fuera, ajenas, que no tienen nada que ver con la libertad y la reflexión propias. [...] Los imbéciles suelen acabar bastante mal, [...]suelen fastidiarse a sí mismos y nunca logran vivir la buena vida esa que tanto nos apetece a ti y a mí. Y todavía siento más tener que informarte qué síntomas de imbecilidad solemos tener casi todos [...] Conclusión: ¡alerta!, ¡en guardia!, ¡la imbecilidad acecha y no perdona! "

(Extracto de: Fernando Savater, "Ética para Amador"; cap. "Aparece Pepito Grillo").

abril 02, 2013


Abril, 2, de 2013.

Sé, y no me importa, que es un tema complicado, una herida llena de mierda que todavía no hemos podido cerrar. Pero cada 2 de abril pienso en lo mismo y, por lo general, he preferido callarme por miedo a herir sentimientos por los que tengo un respeto casi religioso.
Sigo escuchando esa palabrita: "colonialismo". Inglaterra debe devolver (si, devolver, así hablan) las Malvinas para terminar con el colonialismo. ("Coloniaje", como dijo la Gran Burra, no existe en ningún idioma real ni imaginario.)

Para terminar el colonialismo, entonces, alcanzaría con cambiar de colonialista.

Perdón, pero no puedo quedarme callado mientras me dan de comer mi alfalfa. La soberanía es un concepto entre vivos, no entre muertos. Los isleños que viven en las islas son un pueblo nativo, "criollo" como decíamos por acá en época de la colonia en contraposición a los "colonialistas". Son un pueblo que en pleno siglo XXI pertenecen a una corona. O a una democracia extranjera, según quién mire, pero todo termina dando lo mismo.
Verlo de una o de otra manera es seguir apagando hambre con agua.
El fin del colonialismo llegará, precisamente, cuando ingleses y argentinos aplaudamos la independencia política de las islas como un nuevo país libre e independiente. Un nuevo integrante de la América del Sur y, por qué no, un nuevo hermano latino americano (salvo por ese problemita del idioma, claro, pero es un detalle que bien podríamos tolerar).

Como animal político ese (sí, eso) es uno de mis mayores sueños: que dejemos de pelearnos por una nación que ni es inglesa ni es argentina. Que dejemos de joder a los muertos (también hay muertos ingleses enterrados en las islas) y por fin aceptemos que NADIE es dueño de nadie y que cada pueblo tiene la OBLIGACIÓN de ser un pueblo libre y soberano de sí mismo.

Claro, para eso (para tal grado de madurez humana y política) falta, de parte nuestra al menos, una generación entera de argentinos dotada de cerebro. Y eso sí que es un sueño...

Volver es no quedarse, tampoco, en lo avanzado. No olvidar que el horizonte nos rodea en 360 grados. Hay un cielo delante nuestro, pero también detrás; y a cada lado.
Olvidar que una vez fuimos el pie y no la huella; reconocer en esa huella a ese ser que miraba, anhelante, ese mismo camino no como una experiencia pisada sino como un puente por cruzar.
Después, es cierto, modificamos el rumbo, aprendemos, buscamos nuevas opciones nos adaptamos a nuevos sueños, nuevas circunstancias y, a veces, hasta renegamos de ese ser que fuimos.
Pero esa huella que vemos detrás nuestro, que llamamos "pasado", fue alguna vez lo que tuvimos delante y quisimos recorrer.

Volver a recorrer un camino abandonado que incluso tratamos, injustamente, como un error, es también reconocer el error de haber olvidado.
De haber olvidado esa parte tan propia e íntima que es la que define quién somos, y de dónde venimos.

marzo 21, 2013


Uno piensa. Piensa en su propio nombre y desde un ─su─ pequeño cerebro, fabricado a medida y, muchas veces, bastante ajustado, para ocupar la propia calavera.
Uno piensa como puede, como se le ocurre, precisamente, a su propio cerebro. Uno piensa desde uno, para uno y por uno.
El error está en creer que esa idea, ese pensamiento, ese resultado de un montón de cosas internas, que ocurren dentro de uno, pueden asimilarse al otro. A ese otro tan parecido pero tan diferente a uno.
El error está en creer que uno puede pensar por el otro. Y olvidar que el otro también es "uno" y también tiene su pequeño cerebro ajustado a su propia calavera.

marzo 20, 2013


El Papa Francisco y el fin del mundo Maya.


Se rieron el 21 de diciembre. No habían leído las profecías Mayas y se burlaron.
Estas profecías ubicaban el fin de una era y el comienzo de otra ─no el fin del mundo─ entre noviembre de 2012 y marzo de 2013. Curioso.
Curioso porque sabemos hoy que Benedicto XVI había tomado la decisión de renunciar al papado algunos meses antes de anunciarlo públicamente. Algunos han afirmado que fue durante su visita, precisamente, a México, cuando había pensado por primera vez en aquella opción.
Pero de todas formas ya desde algunos meses antes tenía tomada la decisión y fue para febrero que la renuncia se hizo efectiva. Y nuevo cónclave, y nuevo Papa.
Además de haber comenzado su papado a la vez que comienza la nueva era de los Mayas (marzo de 2013) y de haber vivido en América para un día marchar hacia el este prometiendo volver, ¿qué puede tener que ver el Papa Argentino con las profecías Mayas?
Este nuevo Papa es jesuita. Es decir, pertenece a una de las órdenes no clericales, que dependen directamente del Vaticano y no de los Obispos; estas rarezas dentro de la Iglesia y que la misma Iglesia ha tenido como enemigo durante siglos.
Los jesuitas, para que puedan ubicarse facilmente, fueron los fundadores de aquellas misiones que uno estudiaba en la escuela o veía en series históricas como El Zorro. Sí, el curita amigo del Zorro, aquel que lo protegía, lo escondía y enfrentaba al malo de turno cuando era necesario, era jesuita. También los curas ganadores de algunos Oscar en la película La Misión eran jesuitas.
Esta orden es, quizás, de las más popularmente conocidas en América, incluso por sobre los franciscanos, poco menos amigos de la televisión y el cine.
Todos hemos visto algún cura jesuita al menos en la tele aunque no lo sepamos.
La orden de los jesuitas fue, después de la de los Dominicos, una todavía menos vista en las películas, fundamental para la defensa de los indios en América.
Fueron estas órdenes las que denunciaron constantemente los abusos de la Inquisición Católica (no, no era "la Inquisición Española" como nos decían en la escuela, era católica y dependía exclusivamente del Vaticano), la continua e inhumana explotación de los nativos y todo lo que festejamos como idiotas bien amaestraditos el 12 de octubre como el "encuentro" de dos civilizaciones.
Sin duda, el jesuita más famoso de toda la historia será, de ahora en más, Francisco, el Papa. Primer Papa argentino, primer Papa latino americano, primer Papa que se llame Francisco, y primero en muchas cosas, y en una más: el Papa Francisco será el primer Papa desde el descubrimiento de América que hablará del mayor genocidio de la historia y reconocerá los crímenes cometidos por su Iglesia en nuestras tierras.
Por primera vez tendremos un Papa que no considera la conquista de América como una evangelización, sino como una matanza y un robo. Por primera vez el Papa hablará de los millones de indios que fueron esclavizados, torturados y asesinados para llevar el oro a Roma o adornar las casas de los Obispos en América.
Por primera vez, tendremos un Papa que reconocerá a los indios americanos como verdaderos dueños de la tierra, y los tratará con la misma dignidad con que tratará a sus propios fieles (sin imponerles nada).
El Papa Francisco será, de alguna forma, el Dios mesoamericano volviendo por las aguas del este después de siglos de torturas, genocidios y saqueos.
Si querés, reite ahora de los Mayas que predijeron que en marzo del 2013 empezaría un nuevo mundo en el que ellos recuperarían el lugar perdido hace siglos.

marzo 05, 2013




Intenté escribir algunas líneas sobre la muerte de Chávez. No he podido.
Así como en el capitalismo el rico se hace más rico aumentando la pobreza del pobre, en los sistemas populistas el poderoso se hace más poderoso manteniendo pobre al pobre.
De un lado y del otro, todo se mantiene sobre el hombro incurable del pobre y el trabajador. Como vampiros, ricos y poderosos siguen alimentando su inmortalidad con la sangre del pobre.
No celebro la muerte de una persona. Celebro, en todo caso, lo que espero sea el final de una ─otra, y van...─ etapa trágica de una América cada vez mas herida de muerte.
Pretenden propagar, como una enfermedad venérea, que Latinoamérica es Chávez, Fidel, Evo, o Cristina.
Que Latinoamérica es el populismo, la izquierda.
¿Acaso alguno de estos líderes ha vivido en la pobreza en la que vive su pueblo durante su gobierno?
¿Acaso Chávez acudió a su propio sistema de salud pública?
¿Acaso quienes nos gobiernan confían la educación de sus hijos a los sistemas de educación pública que ellos mismos construyen?
¿Utilizan nuestros presidentes el transporte público que sus gobiernos gestionan? ¿Viven de los sueldos que imponen a sus ciudadanos?

¿Debemos confiar en las políticas de nuestros gobiernos cuando nuestros propios líderes no confían en ellas?

Cuenta el Inca Garcilazo en sus comentarios reales que, en cierta ocasión que el Curaca de un pueblo ─miembro de la familia real del Inca─obligó a los ciudadanos a levantar las cosechas de su tierra antes que la de ellos mismos, el Inca ordenó la ejecución pública del Curaca en cuestión.
Y el Curaca  fue ejecutado en la plaza del pueblo por corrupción y abuso de autoridad.

Luego el europeo, el dios, el Vaticano, el capitalismo, y el marxismo. Lo peor de la civilización humana envasada en carabelas de madera podrida por la sal marina.

Nos dicen, nos juran, que América necesita ideas nuevas.
Y como nuevas nos venden el fascismo, la izquierda militarizada, el stalinismo, el marxismo, el capitalismo social demócrata cristiano y mierdas de similar calibre.
Nos mienten. El único objetivo que persiguen es el de mantener el orden que Europa trajo en sus barcos hacinados de convictos, marginales, enfermos, codiciosos.
Les creemos. Porque queremos creer que somos ellos. Que seremos ellos algún día si seguimos copiando sus pasos.

América no necesita ideas nuevas. Necesita nuevas formas de pensar. Diferentes a todo lo que nos han traído e impuesto en nombre del Santo Banco Mundial y el Vaticano.

¿Fue Chávez una nueva forma de pensar o solo una idea diferente, aunque trágicamente conocida de lo que ya teníamos?
¿Fue Cuba una nueva forma de pensar o solo otra forma del comunismo europeo? ¿Es el Kirchnersimo en Argentina una nueva forma de pensar o solo otra forma de la corrupción de la que incluso ellos mismos fueron parte?

Quisiera tener más respuestas que preguntas, tan simples, tan limitadas.
Quisiera. Pero no puedo.
Como tampoco puedo respetar la memoria de ese hombre que dejó más pobres a sus pobres y solo cambió unos ricos por otros.

La conquista continúa. Gracias a estos falsos próceres de la revolución.

Si encuentran un gobierno que que guíe desde su propia pobreza y no desde sus torres de cristal importado, avisen.
Sería bueno emocionarme, una vez en la vida, por un acto verdaderamente revolucionario.

febrero 27, 2013

Escribió el poeta latino:
           
                               "Poeta versus poema".

febrero 18, 2013


Tendremos el Fuego.

El Fuego es inquietud. Es asombro que perdura aún a pesar de los desesperados intentos de la razón empírica por desasombrarnos y convertirnos en materia helada.
Los que temen al fuego dicen, y por sus bocas habla el miedo a todo lo verdadero, que el Fuego quema y destruye. Y dicen que el Rayo es destrucción.
Temen al Fuego que proviene del Rayo. Temen al Rayo que es hijo legítimo de la misma Tierra que pisan ─pisotean─ y el Cielo que niegan.
Para ellos es más fácil mirar a la sombra, porque no encandila.

Porque temen a la muerte. Porque la llaman "el Final". Porque no pueden mirarla a los ojos y reconocerse en esa otra forma de existencia que alterna con la vida.
Sin embargo, he visto en el tronco quemado de un árbol, después del rayo renacer las hojas verdes.
He visto morir seres amados que luego vuelven con más fuerza, liberados de y por la muerte.
He amado después de haber amado.
Y he visto al alma curarse de todo lo que daña.

Los Sacerdotes de la Materia temen al Fuego. Porque el Fuego destruye la materia y la transforma en ceniza, materia blanda de la que facilmente puede uno escaparse.

El Fuego es la verdad y ellos una búsqueda insaciable por librarse de la muerte.
En esa búsqueda, tendrán un día el control sobre todo lo físico, lo tangible, lo aparente. Llegará el día en que controlarán la materia. Pero no tendrán el Espíritu.
Ni tendrán la Belleza.
Ni tendrán la Poesía.
Ni tendrán la Eternidad.

Serán sus propios dioses de lo aparente. Ellos controlarán la materia, el envase.
Tienen las ciudades, y creen tener al hombre que vive en ellas.
Controlan al hombre, y creen tener al espíritu que vive en él.

Ellos tienen el control, nosotros tendremos la libertad.
Ellos tienen la información, nosotros tendremos la verdad.
Ellos tienen el discurso, nosotros la palabra. 

Si ellos tiene el poder, nosotros tendremos el fuego.  








febrero 11, 2013


En Tu Santo Nombre...

I
Me despierto y en todos los diarios hablan del Vaticano y Mazinger Z. Pregunto qué tienen que ver uno con el otro.
Me dicen que no es "Mazinger", sino "Ratzinger". 
Pienso: "Ahora es Ratzinger Z. Holliwood arruina todo."
─No, boludo─ me gritan de una esquina, ─¡"Z" no"! ¡"XVI"!

"¿Mazinger XVI?" Pienso entonces, con algo de fastidio, que tengo que ponerme a bajar las 15 películas anteriores para ponerme al día. 
No me vuelvo a levantar antes de las 3 de la tarde. Dan ganas de patear el tablero y renunciar a todo.


II
Xochicalco, México. El último Sacerdote de Quetzalcoátl, quien había permanecido en silencio absoluto desde el 21 de diciembre pasado cuando millones de católicos en todo el mundo se burlaron ante el incumplimiento de las profecías mayas, habría roto hoy el silencio con una ruidosa carcajada al oír de la renuncia del líder de los cristianos.
Nuestro corresponsal ha informado que, entre risa y risa, se le oye repetir: "que nos equivocamos, decían, que nos equivocamos".


III
El Virrey marcó al cielo. Dios le dijo a Carlitos que no se preocupara, que iba a encontrar alguna forma de llenar a Riquelme para que volviera a Boca. En ese momento, el Papa Benedicto despertaba maldiciendo otro día de luchas políticas en la Iglesia. Y Dios no lo pensó dos veces.

enero 29, 2013


Lógica amorosa

¿Cuántos cuerpos había tocado en los últimos años? ¿Cómo saberlo si casi todo el tiempo el alcohol formateaba su memoria y apenas si vivía de los destellos que le quedaban?
Desde que había escapado de algún lugar en su juventud, no había vuelto a mirarse al espejo con algo de solidaridad hacia si mismo. No recordaba el sabor el agua, de una comida prepara en casa. Estaba obsesionado con jugar, y perder. Enamoraba por deporte. Había desarrollado la increíble habilidad de hacer soñar a una mujer con dos tragos y media hora de chistes de esos que solo entienden algunas mujeres. Tenía todo un repertorio, una rutina. Y aún así tan pronto deshechaba sus conquistas que ni llegaban a aburrirlo.
Quizás por eso es que se sorprendió tanto cuando se escuchó decir ─tal vez fuera la única vez que de verdad lo sentía─ un "te amo".
Ella guardó silencio, luego comentó algo que creyó gracioso y la velada se convirtió en un camping un fin de semana lluvioso.
Él preguntó de más. Ella respondió de puro corazón que era.
─¡Claro que me amas cielo! Soy una apuesta sencilla, no hay mayores riesgos en amarme. Pero no esperes que también te ame así tan pronto.  Amarte a ti es una apuesta mucho más alta.

enero 28, 2013

A veces es solo cuestión de salirse un poco de nuestra comodidad para pensar el problema desde un ángulo totalmente diferente.
Cuando muere un Bush queda un Bush hijo, y luego quedará un Bush hijo del hijo, y así siempre porque el padre y el hijo y el hijo del hijo son piezas reemplazables de una maquinaria que no los necesita para extenderse.
En nuestro mundo, en el sistema en que vivimos adormecidos, cada hombre es reemplazable, aún, sus propios líderes, esos que parecen importantes.
Pero cuando muere un Cacique, o un cantor indio, no queda nada y su cultura se van con ellos.
Y cada día que pasa, una cultura, una forma de vida entera, se pierde irremediablemente. Con cada último representante de tal o cual cultura originaria que muere, una parte de la vida humana se muere y se pierde para siempre. Sin que hagamos nada.

enero 27, 2013


Soñé que se acababa el mundo y los hombres. Había muchos edificios blancos, mucho más altos que los que construye el hombre.  Todos eran blancos, por dentro y por fuera.
En el apartamento que me encontraba parecía estar toda mi familia aunque solo pudiera percibir a algunos de ellos. No los veía, pero podía saber quién estaba conmigo y, por momentos y si era necesario, podía saber que alguien estaba en otra parte del edificio.
Por una ventana en la pared del frente del edificio ─la ventana cambiaría luego de pared de la misma forma que cambiaba el miembro de la familia que estaba allí conmigo en cada momento─ podía verse la noche. El cielo era azul pero no el cielo azul de la noche. Era una gran masa azul y transparente y obscura. Como una inmensa ola que en el océano, una noche cerrada, cayera sobre nosotros.
Sabíamos que era de noche y que esperábamos algo.
Recuerdo que sabía los cosas por medio de revelaciones como si alguien hablara dentro de mi cabeza anunciando lo que vendría.
Así fue como primero descubrimos que el fin del mundo había llegado. Luego, que Ellos ya estaban cerca. Y que Ellos eran lo que esperábamos.
De pronto la ventana estaba en una de las paredes laterales y por ella se veía, como una larga sucesión de ventanas, las ventanas de los demás edificios cercanos.
Las ventanas (todas menos la, o las, nuestra o nuestras) tenían una persiana de esas que llaman "americanas", de tabillas horizontales y aunque no era visible el interior del apartamento ni sabíamos nada de la gente que habría dentro podíamos ver, con claridad, el brillo rojo que emanaban Ellos.
Era un brillo intenso como el de la luz eléctrica en ciertos hospitales, pero no blanco, sino del color de sol, o del fuego, pero de un fuego eléctrico. No era un brillo inestable como el del fuego, más bien como de una estrella roja en el cielo, fijo y titilante.
Entonces supimos que Ellos habían llegado. Estaban ahí, tan cerca nuestro y, sin embargo, no sentíamos miedo. El brillo calmaba, anunciaba ─con la lógica de un sueño─ una presencia bienvenida.
Como ya dije, todo se entendía en forma de pequeñas revelaciones. Así supimos que Ellos recorrían cada apartamento, cada grupo de gente. Y pronto estuvieron en la ventana contigua a la nuestra. Y un instante después ─como suele pasar en los sueños, todo ocurría fuera del tiempo─ llegaron al nuestro.
Recuerdo que primero llamaron a los niños a una habitación que apareció de la nada en la esquina de la pared frente a nosotros. Ahora había una puerta negra donde al principio estaba la ventana.
Todos los colores allí eran diferentes: transparentes y opacos, como si fueran una luz sólida. Lo blanco era como una neblina muy clara y brillante pero material como una pared bien blanqueada y, lo negro, como una transparencia muy clara y negra al mismo tiempo.
Recuerdo que las mujeres tuvieron miedo de dejar ir a sus hijos. Pero fue solo el gesto del miedo lo que había. Todo ocurría con naturalidad y Ellos decidían, sin imponer, y todo ocurría con calma y nadie se resistía.
Los más pequeños cruzaron la puerta, que no fue cerrada por completo ─quizás Ellos así calmaban a las madres─ y un destello rojo se encendió y se apagó y los niños volvieron con nosotros, la habitación y la puerta negra ya no estaban.
Los chiquitos, ante la insistencia de sus madres, casi no respondían mas que con un estoy bien, o con un gesto de que les molestaban con tanta pregunta. Era como si volvieran de jugar con sus mejores amigos, y no había de qué preocuparse.
Entonces les preguntaron qué había pasado allí dentro y supimos que Ellos les habían dicho que siguieran siendo niños, que no crecieran, que no debían temer ni cambiar. Que no perdieran el camino de la niñez.
Entonces Ellos estaban en la habitación. Quienes estuvieran en otras habitaciones, o ventanas, seguramente habrán visto el resplandor rojo. Pero dentro de la habitación todo seguía siendo blanco y ellos no tenían forma física o visible.
La habitación se volvió borrosa, como ese efecto usado en la televisión para mostrar que hace calor: el aire ondulado y tembloroso. Pero no era solo el aire. La pared blanca frente a nosotros comenzó a seguir ese efecto y pronto notamos una frase que aparecía escrita en ella.
No estoy seguro de recordar las palabras exactas, pero la frase que allí escribieron decía:

"La Ciencia es un grupo social que no tiene creatividad".

No supimos qué significaba eso. Pero entendimos ─otra vez de la misma forma que entendíamos todo lo demás─ que de alguna forma el mensaje que dejaban a cada uno era, al mismo tiempo, para un hombre y para todos los hombres. La Ciencia era el hombre, el hombre que piensa, el hombre racional, el hombre que inventa formas de cambiar lo que está hecho y se le ha dado. El grupo social era la dominación, el hombre que divide a los hombres, y la dominación de unos hombres sobre otros. La creatividad era la capacidad de creer, de sentir, de vivir más allá de la realidad física que nos rodea.
El hombre ha inventado razonamientos para dominar al hombre, nos decían, y ha olvidado el arte, la fe, ha olvidado el espíritu. El hombre se ha excedido en su materialismo, ha olvidado vivir. Y por eso el hombre no es feliz.


Todo esto duró un breve tiempo, el de sus relámpagos de brillo rojo. Entonces la habitación dejó de moverse como aire caliente y Ellos se habían marchado. En la pared donde primero había estado la ventana por la que vimos la noche, luego la puerta por donde habían cruzado los niños y, por último, aquella frase escrita, ahora volvía a estar la ventana. Por ella vimos ─de nuevo el familiar a mi lado había cambiado─ que al pie de el edificio, muy abajo, pero aún así muy por encima de la ciudad de los hombres, que se veía como una maqueta, la ola de mar azul que había sido el cielo de la noche era ahora una ola de mar devorando el mundo de los humanos.
Había llegado el fin. Detrás de Ellos llegaba la gran ola azul y transparente que borraría a la civilización y al hombre.
Entonces tuvimos miedo. Entramos a un ascensor ─que aparecía con la lógica extraña de los sueños dentro de la misma habitación─ para salir de aquel edificio. Ahí supimos que parte de la familia ya había descendido antes y entendimos que quienes habían bajado antes ─y en todos los edificios se repetían estos eventos, de la misma forma─ habían entrado ellos mismo al agua que inundaba todo allá abajo.
Decidimos entonces subir para evitar ahogarnos como los demás. No sabíamos qué hacer. Y sentimos un movimiento suave del edificio quebrándose por su base. Pero no hubo miedo, todo sucedía con lentamente.
El edificio era, entendimos entonces, el Nuevo Arca con el que se salvaría a parte de la humanidad de este nuevo Diluvio.
Cuando sentimos que ya flotábamos sobre el mundo nos sentamos contra una pared. No había dolor ni miedo. Habíamos sido salvados.