A veces es solo cuestión de salirse un poco de nuestra comodidad para pensar el problema desde un ángulo totalmente diferente.
Cuando muere un Bush queda un Bush hijo, y luego quedará un Bush hijo del hijo, y así siempre porque el padre y el hijo y el hijo del hijo son piezas reemplazables de una maquinaria que no los necesita para extenderse.
En nuestro mundo, en el sistema en que vivimos adormecidos, cada hombre es reemplazable, aún, sus propios líderes, esos que parecen importantes.
Pero cuando muere un Cacique, o un cantor indio, no queda nada y su cultura se van con ellos.
Y cada día que pasa, una cultura, una forma de vida entera, se pierde irremediablemente. Con cada último representante de tal o cual cultura originaria que muere, una parte de la vida humana se muere y se pierde para siempre. Sin que hagamos nada.
enero 27, 2013
Soñé que se acababa el mundo y los hombres. Había muchos edificios blancos, mucho más altos que los que construye el hombre. Todos eran blancos, por dentro y por fuera.
En el apartamento que me encontraba parecía estar toda mi familia aunque solo pudiera percibir a algunos de ellos. No los veía, pero podía saber quién estaba conmigo y, por momentos y si era necesario, podía saber que alguien estaba en otra parte del edificio.
Por una ventana en la pared del frente del edificio ─la ventana cambiaría luego de pared de la misma forma que cambiaba el miembro de la familia que estaba allí conmigo en cada momento─ podía verse la noche. El cielo era azul pero no el cielo azul de la noche. Era una gran masa azul y transparente y obscura. Como una inmensa ola que en el océano, una noche cerrada, cayera sobre nosotros.
Sabíamos que era de noche y que esperábamos algo.
Recuerdo que sabía los cosas por medio de revelaciones como si alguien hablara dentro de mi cabeza anunciando lo que vendría.
Así fue como primero descubrimos que el fin del mundo había llegado. Luego, que Ellos ya estaban cerca. Y que Ellos eran lo que esperábamos.
De pronto la ventana estaba en una de las paredes laterales y por ella se veía, como una larga sucesión de ventanas, las ventanas de los demás edificios cercanos.
Las ventanas (todas menos la, o las, nuestra o nuestras) tenían una persiana de esas que llaman "americanas", de tabillas horizontales y aunque no era visible el interior del apartamento ni sabíamos nada de la gente que habría dentro podíamos ver, con claridad, el brillo rojo que emanaban Ellos.
Era un brillo intenso como el de la luz eléctrica en ciertos hospitales, pero no blanco, sino del color de sol, o del fuego, pero de un fuego eléctrico. No era un brillo inestable como el del fuego, más bien como de una estrella roja en el cielo, fijo y titilante.
Entonces supimos que Ellos habían llegado. Estaban ahí, tan cerca nuestro y, sin embargo, no sentíamos miedo. El brillo calmaba, anunciaba ─con la lógica de un sueño─ una presencia bienvenida.
Como ya dije, todo se entendía en forma de pequeñas revelaciones. Así supimos que Ellos recorrían cada apartamento, cada grupo de gente. Y pronto estuvieron en la ventana contigua a la nuestra. Y un instante después ─como suele pasar en los sueños, todo ocurría fuera del tiempo─ llegaron al nuestro.
Recuerdo que primero llamaron a los niños a una habitación que apareció de la nada en la esquina de la pared frente a nosotros. Ahora había una puerta negra donde al principio estaba la ventana.
Todos los colores allí eran diferentes: transparentes y opacos, como si fueran una luz sólida. Lo blanco era como una neblina muy clara y brillante pero material como una pared bien blanqueada y, lo negro, como una transparencia muy clara y negra al mismo tiempo.
Recuerdo que las mujeres tuvieron miedo de dejar ir a sus hijos. Pero fue solo el gesto del miedo lo que había. Todo ocurría con naturalidad y Ellos decidían, sin imponer, y todo ocurría con calma y nadie se resistía.
Los más pequeños cruzaron la puerta, que no fue cerrada por completo ─quizás Ellos así calmaban a las madres─ y un destello rojo se encendió y se apagó y los niños volvieron con nosotros, la habitación y la puerta negra ya no estaban.
Los chiquitos, ante la insistencia de sus madres, casi no respondían mas que con un estoy bien, o con un gesto de que les molestaban con tanta pregunta. Era como si volvieran de jugar con sus mejores amigos, y no había de qué preocuparse.
Entonces les preguntaron qué había pasado allí dentro y supimos que Ellos les habían dicho que siguieran siendo niños, que no crecieran, que no debían temer ni cambiar. Que no perdieran el camino de la niñez.
Entonces Ellos estaban en la habitación. Quienes estuvieran en otras habitaciones, o ventanas, seguramente habrán visto el resplandor rojo. Pero dentro de la habitación todo seguía siendo blanco y ellos no tenían forma física o visible.
La habitación se volvió borrosa, como ese efecto usado en la televisión para mostrar que hace calor: el aire ondulado y tembloroso. Pero no era solo el aire. La pared blanca frente a nosotros comenzó a seguir ese efecto y pronto notamos una frase que aparecía escrita en ella.
No estoy seguro de recordar las palabras exactas, pero la frase que allí escribieron decía:
"La Ciencia es un grupo social que no tiene creatividad".
No supimos qué significaba eso. Pero entendimos ─otra vez de la misma forma que entendíamos todo lo demás─ que de alguna forma el mensaje que dejaban a cada uno era, al mismo tiempo, para un hombre y para todos los hombres. La Ciencia era el hombre, el hombre que piensa, el hombre racional, el hombre que inventa formas de cambiar lo que está hecho y se le ha dado. El grupo social era la dominación, el hombre que divide a los hombres, y la dominación de unos hombres sobre otros. La creatividad era la capacidad de creer, de sentir, de vivir más allá de la realidad física que nos rodea.
El hombre ha inventado razonamientos para dominar al hombre, nos decían, y ha olvidado el arte, la fe, ha olvidado el espíritu. El hombre se ha excedido en su materialismo, ha olvidado vivir. Y por eso el hombre no es feliz.
Todo esto duró un breve tiempo, el de sus relámpagos de brillo rojo. Entonces la habitación dejó de moverse como aire caliente y Ellos se habían marchado. En la pared donde primero había estado la ventana por la que vimos la noche, luego la puerta por donde habían cruzado los niños y, por último, aquella frase escrita, ahora volvía a estar la ventana. Por ella vimos ─de nuevo el familiar a mi lado había cambiado─ que al pie de el edificio, muy abajo, pero aún así muy por encima de la ciudad de los hombres, que se veía como una maqueta, la ola de mar azul que había sido el cielo de la noche era ahora una ola de mar devorando el mundo de los humanos.
Había llegado el fin. Detrás de Ellos llegaba la gran ola azul y transparente que borraría a la civilización y al hombre.
Entonces tuvimos miedo. Entramos a un ascensor ─que aparecía con la lógica extraña de los sueños dentro de la misma habitación─ para salir de aquel edificio. Ahí supimos que parte de la familia ya había descendido antes y entendimos que quienes habían bajado antes ─y en todos los edificios se repetían estos eventos, de la misma forma─ habían entrado ellos mismo al agua que inundaba todo allá abajo.
Decidimos entonces subir para evitar ahogarnos como los demás. No sabíamos qué hacer. Y sentimos un movimiento suave del edificio quebrándose por su base. Pero no hubo miedo, todo sucedía con lentamente.
El edificio era, entendimos entonces, el Nuevo Arca con el que se salvaría a parte de la humanidad de este nuevo Diluvio.
Cuando sentimos que ya flotábamos sobre el mundo nos sentamos contra una pared. No había dolor ni miedo. Habíamos sido salvados.
enero 26, 2013
Cosquín: con las botas limpias de tierra.
Hace unos pocos días discutíamos por qué Cosquín era un constante repetir de la "fórmula Nocheros" y estuve prestando atención a algunas cosas que lamentablemente se han vuelto el pan nuestro de cada día en lo que debiera ser el mayor Festival de nuestra música.
Con el pretexto de "modernizar" el folclore ─ahora resulta que las manifestaciones verdaderamente artísticas y originarias de un pueblo pasan de moda─ han convertido el folclore en otra cosa. Dicen, y es fácil descubrir que mienten y por qué mienten ─money, money, money─ que el folclore se actualiza, se renueva, adquiere nuevas características que lo ponen al día con el gusto del público.
Lo cierto es que de moderno, el folclore argentino no tiene nada. Salvando a duras penas el último disco de Abel Pintos, "Revolución" (una revolución escasa pero, al menos, verdadera dentro de su insuficiencia) el resto pretende confundirnos para vendernos algo que de folclórico tiene tanto como Pappo o Valeria Linch. El folclore argentino es hoy, en el mejor de los casos, buen rock argentino; en el peor, música melódica. De folclore, nada. Anoche se presentó Jorge Rojas, uno de los preferidos por el público femenino. Lo acompañaron sus dos hermanos, "traídos directamente del Chaco-Salteño", región del país que poco falta para que deje de reconocer a quienes se autoproclaman sus hijos en nombre del mercado. Como otro que también salió de esa zona ─el Chaqueño Palavecino─ los Rojas parecen no haber conocido el folclore ni de cerca.
El esfuerzo, casi sobrenatural, que hacen estos falsos cantores para arruinar zambas y chacareras es prodigioso. El 10 o 20 por ciento de las cuerdas vocales de estos tres hermanos debe haber muerto anoche sobre el escenario Atahualpa Yupanqui ─¡ay de ellos si resucitara el Maestro!─ en un esfuerzo inentendible, inexplicable, injustificable, de alcanzar notas que son más propia del canto lírico o melódico que del folclore.
Convertir el folclore en otros géneros musicales diciendo que se lo está modernizando es, cuando menos, una equivocación.
Y es que modernizar al folclore no hace falta.
Una de las principales características de todo hecho folclórico ─característica que, a la vez, lo define─ es su carácter popular. Esto significa que el folclore pertenece al mismo grupo social que lo ha ido construyendo y que en el tiempo va modificándolo de forma natural. El folclore, para ser tal cosa, debe actualizarse solo. Sí, como el antivirus o el Windows de tu compu. Todo elemento folclórico se reinventa cada vez que se lo practica.
No hace falta comprarte una pedalera propia de Iron Maiden para tocar una baguala para modernizar el folclore. Bastará, si uno tiene cierta capacidad artística, con interpretar las obras de una manera no imitativa. No copiar es la regla número uno de cualquier hecho folclórico. Y no copiar es la forma de reinventar la música folclórica.
Interpretar cada obra como si fuera nueva y propia es lo que moderniza, actualiza, el folclore. Cuando un músico nacido y formado un siglo después de la composición de un tema lo interpreta con su propia voz, el folclore se está actualizando.
Esa es la verdadera modernización del folclore. No la que nos quieren vender. Usar guitarras eléctricas no moderniza el folclore, lo convierte en rock; cantarlo estirando la tesitura original de un tema hasta alturas inexistentes ─exponiendo al público, en la mayoría de los casos, a tener que visitar al otorrinolaringólogo dentro de las siguientes dos semanas─ no lo moderniza, lo convierte en música melódica.
El verdadero folclore responde a su propia tierra. Va mucho más allá de una simple repetición de patrones rítmicos. A la música escrita dentro de esos patrones se los denomina "aire de..." o "...canción". "Aire de zamba" o "Zamba canción" no son parte del folclore, sino de la música popular de autor y, en los mejores casos, académica.
En lo que va de Cosquín no hemos tenido el placer de escuchar música folclórica argentina ni por equivocación ─¡cometen tantos errores que bien podrían equivocarse una vez para bien!
Hoy terminan las noches de competencia. Para mañana quedan entregas de premios, menciones, repetición de los artistas que todavía no viven de la música y alguna otra cosa.
De cardón y algarrobo, del olor a guitarra de buena madera, de cantores auténticos...ni un poco. De la tierra, ni una partícula de polvo. Habrá que guardar el plumero unos años y dejar esas botas caras de cowboys que tanto les duele ensuciar y salir a empolvarnos con nuestra tierra otra vez. Si es que nos queda algo de memoria.
enero 24, 2013
El hombre está acostado. Desde su perspectiva, ve sus pies allá, al otro extremo de su cuerpo y se siente largo, siente la extensión de su cuerpo de manera sobrenatural. Entonces ella se recuesta a su lado, y los pies se tocan, las rodillas se tocan, y así, hasta tocarse las bocas. Y el hombre que se sentía sobrenaturalmente largo es, apenas, tan largo como la mujer que duerme a su lado.
enero 05, 2013
diciembre 22, 2012
Pobreza y marginalidad.
La pobreza es una carencia material. El pobre no interioriza estas carencias y estas nunca tienen consecuencias en su vida no material. Entiende cuales son sus necesidades y solo pretende satisfacerlas. No siente la pobreza como una incapacidad que lo separe de los demás hombres y vive dentro de la sociedad y, dentro de ella, busca resolver sus carencias materiales.
El marginal, en cambio, se define por su falta de pertenencia. Vive, precisamente, "al margen" y culpa de esto a los demás. La diferencia entre el pobre y el marginal ocurre en el interior de la persona, no en sus posesiones materiales. El pobre carece de bienes necesarios para la subsistencia, mientras el marginal sufre carencias emocionales. Siente que ha sido dejado al margen, culpa de ello a los demás y buscará, por sobre todas las cosas, posicionarse por encima de quienes él siente que lo han marginado.
En su papel de víctima, el marginal podrá hacer uso de cualquier recurso, aún aquellos que sean ilegales, porque su lucha es por hacer justicia. En su interior, su venganza será un acto de justicia.
La marginalidad no tiene que ver, necesariamente, con la pobreza. El marginal podrá tener bienes (incluso haber logrado una buena fortuna) y aún así sentirse marginado por personas o sectores con mayores riquezas aún que él. Ejemplos de esto puede verse de a cientos en la política de nuestro país.
La marginalidad puede encontrarse en cualquier sector, en cualquier hombre, sin importar raza, creencias, posición económica. Marginal es todo aquel que se siente al margen y sin las oportunidades que cree merecer. Desde el pobre que roba comida hasta el funcionario público que se envuelve en impunidad para poder sentirse por encima de todos, incluso, de la misma ley. Desde el empleado que cumple con su trabajo con desprecio hasta el político proscrito que se convierte en tirano.
Cualquier semejanza con la realidad política, económica y social de nuestro país NO es consecuencia.
diciembre 10, 2012
Entre todo o nada, ir por todo
¿Por qué es tan importante para el oficialismo permanecer, como sea, en el poder?
Sin Cris no hay Kirchnerismo, ni Gobierno, ni poder, ni nada. Y lo saben.
Tanto para los funcionarios del oficialismo como para los intelectuales que defienden el relato desde los medios, el futuro no tiene nada de incierto: el mismo día que Cristina entregue la presidencia (sea en 3 años o 30) ellos tendrán que deponer sus armas, dejar sus privilegios de cortesanos, ponerse a disposición de la Justicia, etc..
El día que dejen de ser oficialismo serán nada.
El Gobierno ha mantenido su imperio y su relato a través de fondos públicos. Cada militante, cada periodista, cada anuncio en la TV Pública (aunque no siempre sean anuncios del gobierno como incluir en la propaganda oficial una película privada sobre Él), cada relator del futbol para todos, cada artista en la Plaza...todo se paga y se financia con dinero del Estado.
No hay una sola columna de este gobierne que no esté asentada sobre fondos públicos. Pero lo más grave, y lo saben, es la falta absoluta de argumentos.
El día que Cristina entregue el mando a quien sea que siga, y el Kirchnerismo deje de ser oficialismo, perderá hasta el último centavo con el que se mantiene toda la estructura de poder y del relato. No estarán los $40mil pesos para pagar la bella mierda de Barone; ni los $100mil dólares por recital que cuesta alimentar el asco de Fito Paez por la oposición.
No habrá un solo peso del Estado para seguir financiando aduladores. Ni argumentos con mantenerlos cerca.
Todos lo saben, esto no es noticia. Cada periodista que el relato compró no podrá pagarse; cada militante que se proclamó un soldado de Cristina, tampoco.
Por eso es que necesitan el poder absoluto. Por eso es que hay que defender el Modelo con la vida, porque hay que aferrarse a las arcas del estado con uñas y dientes.
El Poder, para el Kirchnerismo, no es una opción, es la única forma de supervivencia. El día que el Kirchnerismo sea oposición no habrá dinero para llenar plazas, comprar votos, pagar la lealtad de los grandes señores feudales de las provicias del interior (que, obviamente, respoderán al nuevo oficialismo).
El Kirchnerismo sabe que ser oposición no es algo viable. O son oficialismo o son nada.
Mientras tanto, se aferran a lo que sea, compran los soldados que sea necesario para llenar una plaza...y no la llenan. Con Charly García, Fito Paez y otros nombres más; con todos los colectivos comprados para la ocasión...el Kirchnerismo no juntó ni la mitad de la gente que llenó la Plaza el 8N (gente que fue GRATIS).
¿Sabés qué pasa? Ahora Cris prefiere gastar 2 millones de dólares en la chacrita de Máximo en lugar de invertir en soldados. Y es que Cris sabe que en tres años se le cierra la canilla y, más que pensar en sus soldados, hay que pensar en la familia.
Del sillón cuelgan y colgarán durante los próximos tres años, los miles de soldados que quieren evitar lo inevitable: la caída.
noviembre 03, 2012
El humilde curita de Purmamarca, hace ya algunas décadas, cuando todavía mis huesos me dejaban llegar a las alturas del norte, era un hombre de una fe intensa, inquebrantable. Afirmaba tener, con visible orgullo, su fe intacta, tal como se corresponde a un hombre religioso.
Con esa fe construía escuelas y enseñaba a los aborígenes, sin ocultar la culpa que lo movilizaba en aquellas tareas.
─Estos son los huérfanos que creó la Iglesia─ decía.
Era un curita humilde que tenía esa costumbre tan mal vista por su propia Iglesia, la costumbre de pensar.
En las conversaciones que pudimos tener por aquellos años me enseñó muchas cosas, no solo sobre la fe sino también sobre la vida.
Recuerdo una tarde mateando bajo el único árbol que por entonces crecía en la zona y que estaba, naturalmente, sembrado en el patio de la pequeña Iglesia de adobe en la que daba sus misas.
─ Me cuesta creer ─dijo esa tarde─ en los milagros que adjudican a Cristo. No puedo, y no es que mi fe esté dañada, es solo que que los hombres no hacemos milagros. Cualquiera que haya vivido sabe que un hombre es incapaz aún de los más pequeños e inútiles milagros. Y Jesús era un hombre.
Llegado a este punto se detuvo y se quedó mirando el camino que se alejaba del pueblo, como si esperara que ese mismo camino le devolviera a alguien que hacía mucho le había quitado.
─En cambio, las mujeres...─ dijo.
noviembre 01, 2012
octubre 31, 2012
octubre 24, 2012
Los Staretzis
(A León Tolstoi y su larga barba)
Aún cuando nos empujen, nos obliguen, aún cuando nos impongan disfraces, nos quieran cambiar; aún cuando nos dejen solos, nos rodeen sin acompañarnos, aún cuando nos digan qué pensar y qué sentir, aún cuando nos quieran uniformar, aún cuando juren querernos sin querernos, seguiremos resistiendo.
Podrán cambiar un día nuestra apariencia, pero no cambiarán nuestros ideales. Siempre, sin dar una tregua, volveremos a ser los Staretzi.
Hagan los que hagan, digan lo que digan. Resitiremos a la mediocridad y seremos verdaderos.
(A León Tolstoi y su larga barba)
Aún cuando nos empujen, nos obliguen, aún cuando nos impongan disfraces, nos quieran cambiar; aún cuando nos dejen solos, nos rodeen sin acompañarnos, aún cuando nos digan qué pensar y qué sentir, aún cuando nos quieran uniformar, aún cuando juren querernos sin querernos, seguiremos resistiendo.
Podrán cambiar un día nuestra apariencia, pero no cambiarán nuestros ideales. Siempre, sin dar una tregua, volveremos a ser los Staretzi.
Hagan los que hagan, digan lo que digan. Resitiremos a la mediocridad y seremos verdaderos.
octubre 23, 2012
Y ahora a trabajar. No de "escritor". Quizás por eso es que a uno le cueste verse como lo que es y asombrarse cuando alguien se refiere a uno por la profesión que a uno mismo le da vergüenza, a veces por humildad, adjudicarse.
Uno no puede ser feliz ni sentirse plenamente realizado sin ser lo que es.
Ya siglo XXI y todavía los estados no entienden que "trabajo" es igual a "ser". No soy un desocupado que escribe, SOY un escritor, tengo trabajo.
Mientras, las voces del estado nos dicen que crean fuentes de trabajo. Pero en realidad ocupan gente poniéndola a hacer cosas.
Eso ni es trabajo ni dignifica. Trabajo digno es vivir de la vocación, de lo que uno hace y es.
¿Un ingeniero taxista? ¿Un músico quiosquero?
Esto no es cuestión de un gobierno u otro, ni de ideologías políticas ni nada de eso. Acá no hay "culpables": es el concepto de "vida digna" medieval que tenemos todavía y que todavía manejan nuestros estados.
¿Cómo un escritor puede ser un desocupado cuando escribir es algo tan infinito? ¿No hay nada que pueda escribirse acaso?
¿Se nos gastó el abecedario? ¿El diccionario? ¿Cómo puede alguien que escribe no tener nada qué escribir? ¿Cómo un escritor puede ser un desocupado?
Pero no soy un desocupado, un hombre sin trabajo: SOY un escritor, trabajo jamás me falta. Me falta un sueldo, un ingreso directamente asociado con lo que hago y soy.
Mientras haya una historia que contar, un sentimiento que expresar, tendré trabajo. Lo que nunca tendré es la dignidad de ser lo que soy mientras sigamos creyendo que trabajo es cualquier cosa que uno haga por dinero. Para el que hace lo que le digan por dinero existe un término: mercenario. El trabajador es quien hace lo que es y vive de ello.
A los gobiernos, por favor, recomiendo que tomen nota.
octubre 13, 2012
Solían llamarme de la empresa que mide el rating de los programas de televisión. Ya saben: llaman por teléfono para preguntar qué programas miras y esas cosas.
Con esa información ellos después deciden qué cosa es la cultura que vale y tiene un espacio en los medios.
El tema es que desde que me mudé a la capital empezaron las llamadas ─por alguna razón nunca llaman al interior.
Yo respondí siempre con la verdad, intenté colaborar, pero no han llamado más. Dicen que tirarme en la cama a recordarte no cuenta para la medición del rating. Yo creo que es porque saben que perderían.
octubre 05, 2012
Paradoja de la lluvia:
La lluvia inspira. A muchos la lluvia nos inspira. Tal vez porque obliga al reclutamiento. O porque es como regar la nostalgia.
Cuando llueve es más placentero sentarse a escribir con la taza de café junto al computador (cada cuál con sus gustos).
Pero cuando llueve me cuesta, si no es que me resulta imposible, dejar de escribir sobre la lluvia.
Las tardes que no había mucho para hacer se entretenían recorriendo el contorno de las sombras. Un día era la sombra de una simple hoja, otro, sombras con formas más complejas, pero siempre pequeñas formas, distancias accesibles. Cuando terminó la época de recolectar hojas, las dos hormigas emprendieron la aventura más grande de sus vidas: perseguir la sombra de un pájaro que cruzaba el cielo hasta donde él las llevara.
octubre 03, 2012
"El Senado aprobó esta tarde en el recinto una declaración similar a la que fue suscrita en la Cámara de Diputados para instar a las fuerzas de seguridad a "adecuar sus acciones a pautas de funcionamiento democrático y subordinación a las autoridades legalmente constituidas"."
Ya está, ahora sí que no sé quién le está tomando el pelo a quién.
Y mientras el ejército toma las calles de Buenos Aires al grito de "el pueblo no se toca" y el Comandante Chávez detiene a periodistas argentinos que fueron a Venezuela como veedores internacionales en las elecciones del próximo domingo, Barone ya entregó CV en mesa de entrada en Clarín, Cristina ya encargó el discurso que termine con la frase "la casa está en orden" mientras pide al ejército la lista de los posibles desaparecidos para ir empezando los trámites de expropiación de sus bienes como en los viejos tiempos, Máximo encargó 5000 AK-47 por si hay que sacar a La Cámpora a defender la democracia al estilo "montonero" (y de paso empezar su carrera política como su papi y su mami), Victor Hugo se babea pensando en volver a ser un periodista amigo de las FFAA, y las masas militantes instalan el hashtag #GolpedeEstado en las redes.
Tarde entre soleada y nublada. El ejército pide tranquilidad y defender la democracia, el gobierno electo defiende y justifica el ataque a la prensa argentina en Venezuela.
Los unos y los otros.
octubre 02, 2012
Yo creo en las mariposas como otros creen en ángeles o esas cosas. También que están especializadas según sus colores. Por ejemplo, las amarillas, que aparecen cuando alguien toca algún instrumento musical; las atigradas, que traen trabajo cuando alguien necesita dinero; o las blancas, que protegen a los enfermos.
Yo creo en las mariposas como otros creen en ángeles o cosas así. También creo en los animales totémicos, protectores. Y por eso hace algún tiempo traje a casa un gato que encontré abandonado.
Creo que a pesar de nuestra indiferencia hay una gran variedad de animales ─seres─ velando por nosotros. Y también, desde que el gato está en casa y no deja de cazar las mariposas, que son muy celosos entre ellos.
Odiaba despertar cada mañana y ver ese tatuaje en su brazo. Despertar y verlo, antes que a cualquier otra cosa, la enfermaba, le revolvía el estómago. A veces, después de hacer el amor se quedaba mirándolo, con algo de ridícula sensación de victoria.
Pero siempre que se dormía viendo ese tatuaje soñaba con esa otra mujer, con con su hombre haciéndole el amor a esa otra mujer mientras ella observaba todo desde uno de sus brazos. Entonces era esa otra la que se reía victoriosa de ella. Y así despertaba y ahí estaba ese fantasma en el brazo de su hombre.
-Si fue un error- se defendía él -ya está hecho, está ahí te guste o no, no se puede quitar con nada y tendrás que acostumbrarte. Es solo un tatuaje.
"Si fue un error" se repetía ella, con bronca. Para ella cada una de sus palabras parecía otra, opuesta, que le sonaban más a un "todavía la amo" que a otra cosa. Y tendría que acostumbrarse; pero le resultaba imposible. Sobre todo después del día que consiguió el dinero para la operación que borraría el tatuaje y él se negó diciendo que no estaban en condiciones de gastar semejante fortuna por algo así.
Fue entonces cuando una mañana que él estaba fuera de casa, ella, con la vista perdida por la ventana que daba a la placita de enfrente, y haciendo sonar un mate como quien trata de sacar agua de las piedras tomó la decisión. Lo dejaría, a pesar del asco que le daba la idea de dejárselo a esa otra, pero encontraría la manera de no dejar que ella se quedara en esa cama con él.
Todo el lunes pasó como pasan los lunes. Ella no habló más que para susurrarle al gato un secreto que solo compartiría con él. A él ni lo saludó cuando llegó de la calle, pero aquello había dejado de ser extraño desde que la relación ya no funcionaba como al principio.
Por la noche se amaron como si nunca fueran a hacerlo otra vez. Y él se durmió. Mientras ella le acariciaba el brazo -el del tatuaje- con la mirada satisfecha, de vencedora que sabe que ganó.
Antes que amaneciera lo despertó el ruido de la puerta y la buscó, quiso hablarle pero una sensación desconocida se lo impidió. Apenas podía verse algo en la obscuridad que todavía luchaba por quedarse y él no podía encontrarla pero tampoco podía entender a esa sensación entre caliente y húmeda que lo rodeaba. Quiso incorporarse y descubrió que tenía la mitad del cuerpo dormida.
Cuando sus ojos se acostumbraron a la obscuridad notó junto a la puerta por la que ella se había ido para siempre una pequeña sierra de cirujano que, ensangrentada, brillaba con la primera luz del día.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)